domingo, 23 de marzo de 2025

LA URGENCIA DE TRANSITAR DE LO TERRENAL A LO ESPIRITUAL

 

El siguiente texto es un extracto del Estudio del libro de Mateo, capítulos 9 y 10, del Blog "Escudriñemos el Evangelio", por medio del cual, mientras analizábamos en detalle dos de los milagros hechos por Jesús, que se narran simultáneamente, donde sanó a una mujer que por años padeció flujo de sangre, y después resucitó a una pequeña de doce años, comenzamos a ser guiados en un viaje que nos llevó a visitar diversos pasajes bíblicos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, a través de los cuales, comenzaron a salir a la luz, de forma sutil y fascinante, profundidades escondidas tras las historias que, entre muchas otras cosas, nos hablan de la urgente necesidad que tenemos los seres humanos, sin importar su origen, sea judío o gentil, de obedecer el llamado del Señor, para transitar de lo terrenal a lo espiritual, sin lo cual no es posible que veamos la Gloria de Dios, ni que heredemos las promesas hechas a Abraham, el Padre de todos los que creen; no exclusivamente de sus descendientes según la carne, sino de todos los que tienen la misma fe que a Él le fue contada por justicia.  


(El primer párrafo en "negrita" es un resumen de los versículos estudiados, identificados al pie del párrafo; en tanto que los escritos en cursiva son los comentarios que se desprenden del texto estudiado. Además, los textos en color café son citas bíblicas textuales de la RVR60. Otras versiones aparecen especificadas con sus siglas).


"Mientras Jesús decía estas cosas, vino hasta Él un líder judío de nombre Jairo quien, postrándose ante el Señor, le dijo: "Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá". Jesús se levantó, y le siguió junto con sus discípulos; pero, en el camino, había una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, que pensaba: "Si tocare solamente su manto, seré salva"; así que se acercó por detrás, y tocó el borde del manto de Jesús. En cuanto la mujer hizo esto, Jesús se volvió hacia ella, la miró, y le dijo: "Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado"; y la mujer sanó desde ese instante. Cuando Jesús llegó a la casa de Jairo, al ver a los endechadores, les dijo: "Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme", y todos se burlaron. Una vez que todos salieron, Jesús entró a la habitación, tomó a la niña de la mano, y ella se levantó. Este milagro se supo en toda esa región. (9:18-26)

Primero que todo, es necesario aclarar que los milagros relatados son hechos verídicos, escogidos por el Espíritu Santode entre muchas maravillas hechas por Jesús durante Su ministerio terrenal, a fin de dejar testimonio en el libro sagrado de que Jesús es el Mesías prometido, y "para que, creyendo", tengamos "vida en su nombre" (Jn 20:31). Además, porque, como hemos podido comprobar a través del estudio profundo de la Biblia, lo que se ha escrito, por lo general, esconde un mensaje que puede discernirse espiritualmente. En ese sentido, no es casualidad que estos milagros se relaten como sucesos simultáneos, pues, aunque no son parábolas, sí esconden un mensaje espiritual 
 
Por los evangelios de Marcos y Lucas, sabemos que la niña tenía alrededor de doce años, los mismos doce años que la mujer llevaba enferma de flujo de sangre. El número doce probablemente está simbolizando a Israel, con sus doce tribus; el pueblo al cual le fue confiado el pacto que tenía como fin guiarlo hacia su Mesías, por medio de quien todas las familias de la tierra iban a ser justificadas por la fe. Pues bien, ya que ese Salvador estaba en la tierra, lo que se quería demostrar a través de estos hechos es que la primera etapa del plan de redención estaba por concluir, y que se iba a dar inicio a una nueva era, donde la salvación sería, no por obras, sino como un regalo de Dios, quien salva por la fe en Su Hijo, que es el Salvador. En aquel tiempo, muchos pensaron que Jesús había venido a abolir la ley, pero la verdad es que Él había sido enviado a cumplirla, porque nadie más que Él podía hacerlo, pues, dice la Escritura que, "cualquiera que cumpla toda la ley, pero que falle en un solo mandato, ya es culpable de haber fallado en todos" (Stg 2:10 RVC), y nadie más que Jesús pudo guardar cada precepto de la Ley
 
Ahora bien, ¿por qué creemos que estos milagros hablan de Israel y su Pacto?, porque la niña de doce años no era una hija más de Israel, sino la hija de uno de los líderes de la sinagoga, lo que habla del fin del sistema religioso judaicoPero, no hay que confundirse, no era el final para Israel, pues, como podemos ver, la niña que había muerto, en cuanto oyó la voz de Jesús, volvió a la vida; esto, porque, como dice la Escritura: de entre los hijos de Israel "hay en la actualidad un remanente escogido por gracia(Ro 11:5 NVI), o sea, judíos que, "si no permanecen en su incredulidad" (Ro 11:23 NBLA), se arrepienten de haber rechazado a su Mesías, heredarán la vida eterna. Es decir que, al mismo tiempo en que se comenzó a anunciar el evangelio a los gentiles, (que fue después que a los judíos), y en tanto se completa el número de sus redimidos, los judíos escogidos para el reino quedaron en la misma condición que los gentiles que están siendo llamados, "por cuanto todos pecaron (judíos y gentiles), y están destituidos de la gloria de Dios" (Ro 3:23). Pablo lo expone de esta manera: "la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes" (Ga 3:22). Por tanto, "ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa" (Ga 3:28-29); por eso, el Apóstol aclara también que, "no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos" (...) "No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes" (Ro 9:6-7,8).

En cuanto al otro milagro, como podemos fácilmente deducir, el flujo de sangre que afectaba a la mujer, habla de esas ceremonias que, año tras año, debía celebrar Israel, sacrificando animales perfectos, cuya sangre era usada para expiar el pecado de la nación. No obstante, como dice la Escritura, "el sistema antiguo bajo la ley de Moisés era solo una sombra - un tenue anticipo de las cosas buenas por venir" (He 10:1 NTV), así que "nunca puede (ese sistema), por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan" (He 10:1); "porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados" (He 10:4). En otras palabras, se requería de un sacrificio mayor; el derramamiento de la sangre de un ser humano perfecto (no de un animal), que nunca hubiera pecado. Pero sólo un hombre vivió toda su vida sin pecado: el Hijo Unigénito de Dios que fue concebido sin pecadoDe tal forma que Jesús era ese Hijo del Hombre, ofrecido por Dios como el Cordero inmaculado, cuya perfecta vida era la única que podía ser aceptada en sacrifico como propiciación, para calmar la justa ira de Dios, contra una humanidad que se alzó en rebelión desde el principio.
 
La Palabra dice que la mujer menstruosa "había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada" (Lc 8:43), hasta que, puesta su fe en Jesús, tocó Su manto, y "en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote" (Mr 5:29). El mensaje aquí es que, debido a que la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, tiene el poder de expiar en forma definitiva los pecados de los hombres que creen, todos esos rituales expiatorios que ordenaba la Ley ya no son necesarios. Por tantotal como la mujer menstruosa fue salva por la fe, el pueblo judío puede ser sanado (salvado) si cree que Jesús es el Mesías enviado al mundo para conducirlo a la vida eterna.

Complementando lo anterior, diremos que, según la ley mosaica, una mujer menstruosa era considerada inmunda, y todo lo que tocaba, fuera objeto o persona, quedaba inmundo. El motivo de esta maldición es revelado por Pablo en la primera carta a los Corintios, donde explica que "la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción" (1Co 15:50). Por esta misma razón, Jesús dijo que, "el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (...) "el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es(Jn 3:3, 5-6). De modo que, para ver a Dios, "es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad" (1Co 15:53).
 
En otra de sus epístolas, el apóstol Pablo explica cómo lo que se corrompe y perece se transformará en inmortal cuando Jesucristo regrese: "el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios. Primero, los creyentes que hayan muerto se levantarán de sus tumbas (judíos y gentiles). Luego, junto con ellos, nosotros, los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire" (1Ts 4:16-17 NTV), porque "no todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros (Pablo pensaba que él y los receptores de su carta estarían vivos cuando Cristo regresara) seremos transformados" (1Co 15. 51-52). "Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria»" (1Co 15:54 NVI).

Pero muchos se preguntarán: ¿cómo es que uno nace de nuevo? En primer lugar, hay que decir que no depende de nosotros, sino de Dios, pues, es por la fe, que es un don de Dios, que viene por oír el evangelio; a saber, la buena noticia que dice "que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras"; (...) que "Él es el primer fruto de la cosecha: (es decir, que) ha sido el primero en resucitar Así como por causa de un hombre (Adán) vino la muerte, también por causa de un hombre (Jesús) viene la resurrección de los muertos. Y así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos (los que creen) tendrán vida" (1Co 15:3-4, 20-22 DHH), pues, dice la Palabra: "a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de DiosEllos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios" (Jn 1:12-13 NTV).

"Todo aquél que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios" (1Jn 5:1) escribió Juan; por eso, a fin de que muchos más sean salvos, el Señor sigue llamando a sus escogidos, a través de su iglesia, que clama: "en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!" (2Co 5:20); "Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo" (Hch 2:38 NBLA). Si hemos oímos el llamado, y nos hemos arrepentido de vivir en rebelión contra el Señor, por fe, "hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva." (Ro 6:4 NTV). Así que, "si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2Co 7:17).  

La Escritura dice: "Ya que han resucitado con Cristo (regeneración o nuevo nacimiento), busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto (a la vida de pecado) y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste (segunda venida), entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria" (Col 3:1-4 NVI).

Imposible no maravillarnos al contemplar las profundidades de las Escrituras; de cómo el Antiguo y el Nuevo Testamento son inseparables, porque cada uno tiene piezas esenciales que se complementan entre sí, permitiendo armar el puzle, hasta formar la imagen perfecta.
 
Con respecto al tema que estamos analizando, en el libro de Ezequiel leemos cómo Jehová recuerda el origen poco honroso de Jerusalén, la que había sido escogida para convertirse en la prometida del Hijo de Dios, diciendo: "yo pasé junto a ti, te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!"; "Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía. Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite..." (Ez 16:6, 8-9).
 


(Extraído de Blog: Escudriñemos el Evangelio: Estudio del Libro de Mateo, Parte V, - Capítulos 9 y 10)

Traducciones de la Biblia usadas en esta entrada:

  • RVR60: Reina Valera Revisada en 1960
  • DHH: Dios Habla Hoy
  • NVI: Nueva Versión Internacional
  • NTV: Nueva Traducción Viviente
  • NBLA: Nueva Biblia de las Américas 
  • RVC: Reina Valera Contemporánea


 



martes, 30 de abril de 2024

EL EVANGELIO DEFINIDO POR LA BIBLIA

Mucho hablamos del Evangelio, pero si nos preguntan: ¿Qué es el evangelio?, ¿Sabemos responder correctamente?

Los siguientes son algunos versículos recopilados de la Biblia, Versión Reina Valera 1960, que nos ayudarán a entender bíblicamente qué es el evangelio (subrayé lo que, a mi juicio, es la esencia de la buena noticia. De hecho, con sólo leer lo subrayado, ya tendrás una idea clara de qué es el Evangelio):

Juan 3:16-18:  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 

Romanos 5:8-10: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Tito 2:14: [Jesús] quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Hebreos 9:14: ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

1 Pedro 2:24: [Jesús] quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Romanos 5:1-2: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Romanos 3:22-26:  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 1:17:  Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Colosenses 1:13-14: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

2 Tesalonicenses 2:13-14: Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

2 Corintios 5:19: que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

1 Corintios 15:2-4: por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

1 Corintios 15:20-22: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Efesios 1:3-7: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

Isaías 53:4-6: Ciertamente llevó él (Cristo) nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Apocalipsis 5:9-10: y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

2 Timoteo 1:9-11: quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

Isaías 43:7-8: todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.

Isaías 43:10-11: Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. 

Isaías 43:19-21: He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.  Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

Isaías 43:24-26: No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.

Isaías 44:3-6: Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas. Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel. Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

Isaías 55:1-5: A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las nacionesHe aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.

Hebreos 2:14: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

Romanos 8:3: Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

Filipenses 2:6-11: el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Colosenses 2:12-15: sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.  Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Apocalipsis 1:17-18: Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;  y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

2 Timoteo 1:10: pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,



Lectura complementaria recomendada:




sábado, 29 de abril de 2023

¡URGENTE! ... El fin está cerca... Pero aún estás a tiempo...


«Despiértate, tú que duermes;
levántate de los muertos,
y Cristo te dará luz».
(Ef 5:14 NTV)

No hay tiempo que perder. Cuando Jesucristo vuelva, y el mundo como lo conocemos termine, sólo habrá dos posibilidades: resurrección para vida eterna en el paraíso, donde el gozo será permanente, porque ya no habrá llanto, ni clamor ni dolor; o resurrección para condenación eterna, en el fuego que no se apaga, donde el gusano del hombre no muere

Porque todos los muertos resucitarán, pero no todos tendrán el mismo destino. Cuando Jesucristo regrese, destruirá la muerte en forma definitiva, por tanto, nadie podrá morir, aunque lo busque y desee con toda su alma.

A los verdaderos creyentes nos duele saber que muchos están muriendo sin saber que irán a condenación eterna, porque no quisieron conocer a su Salvador. Pero los que tenemos a Jesucristo no le tememos a la muerte, porque sabemos adónde iremos, pues, nuestro Señor fue a preparar lugar para nosotros en la casa del Padre.

El mundo vive bajo el engaño del maligno, quien cegó el entendimiento de los que rechazan oír la Verdad, y no quieren ceder un segundo de su tiempo a escuchar el evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios que vino, hace casi dos mil años, a llamarnos al arrepentimiento y a creer la buena noticia de la salvación; el mismo llamado que ahora sus discípulos, con voz de súplica, hacemos: "En nombre de Cristo, reconcíliate con Dios".

Muchos dirán ¿De qué tengo que arrepentirme? No le hago daño a nadie. Hay muchos peores que yo, etc. Argumentos para creer que no hay de qué arrepentirse sobran, sin embargo, todos debemos arrepentirnos de haber vivido en rebelión contra Dios, ignorando su Palabra, dando por sentado que somos buenas personas, y que tenemos ganado el cielo, cuando lo único cierto es que, sin Jesucristo estamos muertos en nuestros delitos y pecados, y necesitamos al Redentor enviado por Dios, para que alumbre nuestro entendimiento, y comprendamos cuán grave pecado es despreciar el maravilloso regalo de amor del Hijo de Dios, que vino a ofrecer su vida para darnos vida eterna.

Porque Dios está airado con todo el que no se arrepienta y que rechace a su Hijo, y derramará esa ira después que la iglesia, la congregación de los santos lavados en la sangre de Jesucristo, sea sacada de este mundo. 

Buscadle mientras pueda ser hallado. Este es tiempo de deponer nuestro orgullo, y humildemente pedir a Jesucristo que tome control de nuestras vidas, deseando, profundamente, comenzar a vivir una vida conforme a la voluntad de nuestro Señor

Si oramos a Dios, en el nombre del Señor Jesucristo, pidiéndole que nos perdone, y que nos muestre cómo seguirle, estaremos dando un gran paso a la vida eterna.

No te demores. Piénsalo rápido. Es una decisión para la eternidad. Eliges vida eterna si clamas al Señor que te redima; de lo contrario, seguirás siendo hijo de las tinieblas, condenado a sufrir la ira de Dios, y la segunda muerte, reservada para Satanás y todos los que, sin saber, vivieron obedeciendo su voz, y rechazaron escuchar el llamado de Jesucristo que vino a rescatarnos.


"Jesús le dijo: 
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; 
nadie viene al Padre, sino por mí".
(Jn 14:6 RVR60)


Temas relacionados:

¿Cómo ser salvo?










domingo, 26 de marzo de 2023

ESTUDIO DEL LIBRO DE GÉNESIS


Parte I: EL ORIGEN, LA CAÍDA, EL SALVADOR REVELADO 


(Nota: Los párrafos en negrita son un resumen de los versículos bíblicos que se están estudiando (identificados al pie de cada párrafo, versión RVR60); los textos en cursiva son los comentarios que surgen respecto de esos textos. Para ir al link de respaldo bíblico o de apoyo, hacer click en los enlaces.) 

[Deseo empezar a leer desde Éxodo Levítico - Números - Deuteronomio)


DATOS GENERALES


Nombre del Libro: GÉNESIS (Gn)
Número de Capítulos: 50
Autor: Moisés, de acuerdo con la tradición judía, inspirado por el Espíritu Santo.
Fecha: alrededor de 1440 a.C.
Clasificación: Primer libro del Pentateuco (que significa 5 rollos). Los otros son: ÉxodoLevíticoNúmeros; y DeuteronomioLa Ley de Moisés. 
Tema: El principio de todo; la caída, y la promesa de la salvación.



Introducción:


Génesis es el primer libro del Antiguo Testamento. Su nombre en hebreo es “Bereshit”, que significa “En el principio”, que es la primera palabra del libro. En hebreo, el idioma en que fueron escritos originalmente casi todos los libros del Tanaj (nombre que los judíos dan a lo que los cristianos conocemos como el Antiguo Testamento), se nombra cada libro según la primera palabra con que comienza cada uno. Cabe señalar que, no todo el AT (Antiguo Testamento) fue escrito en hebreo; hay libros que tienen partes escritas en arameo también.

Cada historia relatada, no sólo en este primer libro de la Biblia, sino en todos los demás, es un hecho ocurrido en la vida real; pero el Espíritu Santo inspiró a sus escritores, (Moisés en este caso, a quien la tradición atribuye la escritura de los primeros cinco libros de la Biblia), para que las escribieran de tal manera que cada relato contara lo que había sucedido, pero, además, dejara encerrado un misterio que no iba a ser revelado, sino hasta después de la venida del Mesías. 

Entonces, mi primer comentario sobre este libro es que Dios, de una manera velada, nos da aquí los primeros indicios de Su Plan de Redención para la humanidad; y mi deseo, si mi Señor lo permite, es traerlos a la luz.


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ESTUDIO


GÉNESIS, EL ORIGEN


Las Escrituras comienzan diciendo que, en el principio, Dios creó los cielos y la tierra; y que el caos y el vacío la dominaban, y las tinieblas cubrían el abismo de aguas. El Espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. Entonces, dijo Dios: "
¡Que haya luz!(traducción Reina Valera Contemporánea, RVC), y hubo luz, y Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas, creando el día y la noche. "Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ése fue el día primero" (RVC). (1:1-5) 

* La versión original en hebreo de las primeras palabras del libro de Génesis dice así: "Bereshít bará Elohím álef-tav hashamáyim veet haáretz", lo que literalmente se traduciría como: "En principio Elohim Alef-Tav creó los cielos y la tierra" (Gn 1:1 Biblia Textual - BTX). Alef es la primera letra del alfabeto hebreo, y Tav es la última, las que, traducidas al griego, quedan como "alfa" y "omega", la primera y última letra del alfabeto griego. La mayoría de las traducciones más conocidas del Génesis han omitido esas dos palabras, dejando oculta información importante para el que quiera estudiar la historia de la redención de la humanidad y a su Redentor. ¿De qué estamos hablando? La respuesta está en Ap 22:12-13, donde Jesucristo dice: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omegael principio y el fin, el primero y el último". Aunque sabemos que existen religiones que no aceptan que Jehová y Jesús son Uno, si seguimos estudiando en profundidad, veremos cómo son las mismas Escrituras las que confirman, una y otra vez, la unidad entre el Padre y el Hijo.

** Es fascinante estudiar en detalle cada palabra usada por el escritor, inspirado por Dios, para describir cómo todo fue creado. Hubo un principio, donde los cielos (universo) y la tierra (dentro de ese universo) fueron creados. La ciencia lo llama Big Bang, pero no fue una explosión casual a partir de la nada, como afirman algunos científicos. Detrás de ese principio de todo, hubo un Dios, el único Dios verdadero: Elohim Alef-tav que, con sabiduría, estaba creando "todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades..." (Col 1:15 y otros).

*** Cada vez que Dios creaba, Él hacía uso de su Logos (traducido también como Verbo, Palabra): Dios dijo, y todo fue hecho. El Apóstol Juan, en su evangelio, nos enseña que en el Logos de Dios estaba la vida, la cual era la luz de los hombres, y que todas las cosas fueron hechas por este Logos, que no sólo estaba con Dios, sino que era Dios...

El segundo día, Dios ordenó que hubiera una expansión en medio de las aguas, para dividirlas en aguas de arriba y de abajo, y llamó "cielo" a las aguas que quedaron encima de la expansión. El tercer día, Dios ordenó que las aguas debajo de los cielos se juntaran en un solo lugar, de modo que lo seco apareciera; y a lo seco llamó "Tierra", y a las aguas reunidas, "mares", y vio Dios que lo que había creado era bueno. Luego mandó que la tierra produjera hierba verde que diera semilla, y árboles de fruto con semillas en él, que dieran fruto según su género, y vio Dios que eso era bueno. (1:6-13)

* Es interesante que las Escrituras llaman agua, tanto a lo que está debajo de la expansión (¿la atmósfera?), en la tierra (mar), como lo que está sobre ella, en el cielo. En Apocalipsis dice que, cuando todo sea restaurado, ya no habrá mar. Juan describe su visión de esta manera: "habrá cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más" (Ap 21:1).

El cuarto día, Dios mandó que hubiera lumbreras en la expansión de los cielos, para separar el día de la noche, y que sirvieran de señales para las estaciones, días y años. Así hizo el sol, la luna y las estrellas, y vio Dios que era bueno. El quinto día Dios mandó que las aguas produjeran seres vivientes según su género, que se movieran en ellas, y que en la expansión del cielo hubiera aves, creadas según su especie, que volaran sobre la tierra. Creó también los grandes monstruos marinos, y Dios bendijo todos esos seres vivos, diciéndoles que fructificaran y se multiplicaran.  (1:14-23)

    * Siempre ha existido la polémica en cuanto a si debemos leer literalmente las Escrituras, cuando dicen que Dios creó el mundo, y todo lo que en él hay, en seis días. Para Dios nada es imposible, por lo cual, poner en dudas si lo hizo o no en tan poco tiempo, no tiene mayor sentido. No obstante, tampoco hay que olvidar que "para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día" (2Pe 3:8).

      El sexto día, Dios ordenó que la tierra produjera seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. “Y Dios consideró que esto era bueno". Entonces Dios dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza”. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creóDios creó al ser humano para que tuviera dominio sobre los peces, las aves, reptiles, animales domésticos y salvajes. Los creó hombre y mujer para que fueran fructíferos y se multiplicaran, llenando la tierra y sometiéndola, obteniendo su alimento de ella. (1:24-31)

      * Me quiero detener un poco para referirme a la importancia del Nombre de Dios. Cuando Jesús enseñó a orar a sus discípulos, dijo que, en primer lugar, debemos orar que el Nombre de nuestro Padre sea santificado. Creo que la iglesia ha fallado muchas veces en santificar el santo Nombre de Dios, y un ejemplo de esto es que, en varias de las traducciones más recientes y conocidas de la Biblia, se ha cometido la imprudencia de cambiar todas las formas en que el Nombre de Dios aparece en los textos originales, simplificándolo a la única expresión "Señor" (falta que, por la gracia de Dios, las últimas versiones de la Biblia Textual BTX se han encargado de corregir). Si bien es cierto, Él es el Señor de todo, el significado del tetragrámaton YHWH, con que Dios se identificó a sí mismo cuando se presentó a Moisés, es inefable, tan sublime que, aun cuando la palabra "Señor" nos habla de una autoridad superior que está por sobre todas las cosas, no logra expresar la aseidad de Dios, su eternidad, inmutabilidad, justicia, santidad, fuerza, poder, inmensidad, y todos los atributos del Altísimo que estas cuatro letras encierran. Si el haber agregado vocales al tetragrámaton, (de YHVH o YHWH a Jehová), para facilitar su pronunciación, ya podría ser considerado una transgresión; eliminarlo del vocabulario bíblico no sé si va a ser pasado por alto; en especial, porque dijo Jehová a Moisés: "Así dirás a los hijos de Israel: YHVH, el Elohim de vuestros padres, Elohim de Abraham, Elohim de Isaac y Elohim de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de Mí de generación en generación." (Ex 3:15 BTX). 
       
      Con respecto a la palabra en hebreo Elohimcon que se nombra al Dios Creadores plural, (el singular es Elohá). Esa palabra hebrea, traducida al español como Dios, nos habla de la pluralidad de Dios, es decir, que siendo Uno, existe en más de una persona. Moisés, bajo la inspiración del Espiritu Santo, enseñó a Israel, diciendo: "Shema Yisraĕl, YHWH Elohenu YHWH echad", que la versión BTX traduce como: "Oye, Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es" (Dt 6:4 BTX), queriendo decir con esto que hay un solo Dios, y si bien es Elohim, Él es Uno 
       
      Muchos cristianos, la mayoría de ellos muy respetables, tras comprender por las Escrituras que Dios estaba en el Hijo, y que el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, que también estaba en Jesús, sin detenerse a meditar en que la palabra Elohim es suficiente, aceptan, y usan una palabra alternativa, no bíblica, introducida hace siglos, que es la palabra Trinidad, sumándole otros calificativos como "segunda" o "tercera persona de la Trinidad". Esto ha inducido a muchos a errar, y no pocas veces hemos oído a varios afirmar que Dios murió en la cruz, o que María es la madre de Dios.
       
      Asimismo, esto ha hecho que se confundan las funciones que cada miembro de la Deidad ejerce en el plan de Redención, a pesar de que la Biblia dice claramente que Dios es la cabeza de Jesús, y que Jesús hace lo que Dios le manda, y no al revés. Con respecto al Espíritu Santo, creo que necesitamos profundizar más sobre quién es antes de llamarlo "tercera persona de la Trinidad", pues, fue el Señor quien dijo: "A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero" (Mt 12:32 RVR60). Creo que Jesús mismo puso al Espíritu Santo por sobre su persona. 
       
      Aun compartiendo las razones que llevaron a hermanos en la fe a incluir el uso de la palabra Trinidad en el vocabulario cristiano, y teniendo convicción de que es necesario enseñar la doctrina de la pluralidad de nuestro Dios (Elohim)mi conciencia me manda no usar esa palabra, y mantener fidelidad a lo que está escrito, tal como hicieron los hermanos de Berea, quienes, cada vez que Pablo les enseñaba que en Cristo se cumplían las Escrituras, ellos cotejaban lo que escuchaban con lo que estaba escrito, (especialmente, porque nada de lo que hace el hombre es perfecto). 

      Quiero aclarar que lo que aquí comento en ningún caso tiene la intención de judaizar a la iglesia, sino de llamar la atención de todos, especialmente de los líderes, para que seamos más celosos de las Escrituras, y no tan condescendientes ni tolerantes ante doctrinas añadidas por el hombre, y aprendamos a desaprender, para no seguir haciendo y diciendo cosas por temor a cuestionar la tradición, aun cuando no existe respaldo bíblico.

      *** De regreso a nuestro estudio, a la luz del comentario anterior, ahora podemos entender por qué el Señor habló en plural cuando dijo "hagamos al ser humano a nuestra imagen..."
       
       
      ¿Con quién estaba Dios haciendo todas las cosas? Para responder, siempre hay que buscar en las Escrituras, y, en este caso, volvemos a citar las primeras palabras que el Apóstol Juan usa en su evangelio: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho". (Jn 1:1-3 RVR 60); lo interesante es que, unos versículos más adelante, Juan nos dice que "aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad" (Jn 1:14 RVR60). 
       
      El apóstol Pablo dice que en Cristo "fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten" (Col 1:15-17). El autor de la carta a los Hebreos dice: "en estos postreros días [Dios] nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo..." (He 1:2). Es claro, entonces, que, en el principio, cada vez que Dios mandó que algo fuera hecho, lo hizo por medio de su Logos, que después se encarnó para venir al mundo a redimirnos.

      El Antiguo Testamento, por su parte, nos cuenta que la Sabiduría estaba con Jehová cuando creaba todo"Yo, la sabiduría, convivo con la cordura; en mí se hallan el conocimiento y el consejo." (...) "Desde el principio, el Señor [YHWH, dice el original] me poseíadesde antes de que empezara sus obras. Desde el principio mismo fui establecida, desde antes de que la tierra existiera. Fui engendrada antes de los abismos, antes de que existieran los grandes manantiales. Fui engendrada antes de que se formaran los montes y las colinas. Aún no había creado él la tierra ni los campos, ni los primeros granos de arena del mundo, ¡y ya estaba yo ahí! Mientras él formaba los cielos y trazaba el arco sobre la faz del abismo, mientras afirmaba las nubes en las alturas, mientras reforzaba las fuentes del abismo, mientras establecía los límites del mar para que las aguas no traspasaran su cauce, ¡mientras afirmaba los fundamentos de la tierra! Yo estaba a su lado, ordenándolo todo, danzando alegremente todos los días, disfrutando siempre de su presencia, regocijándome en la tierra, su creación; ¡deleitándome con el género humano!". (Pr 8:12, 22-30 NTV). La Sabiduría se define a sí misma de esta manera"Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder."(...) "Las riquezas y la honra están conmigo; Riquezas duraderas, y justicia". (...) "Para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros" (...) "Bienaventurado el hombre que me escucha" (...)"Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová. Mas el que peca contra mí, defrauda su alma ..." (Pr 8:14, 18, 21, 34,35-36 RVR60).
       
      El Apóstol Pablo dijo que en Jesucristo "están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Col 2:3).

      *** En cuanto a la expresión “a nuestra imagen y semejanza”, no es fácil entender qué quiere decir, en especial, si consideramos que Dios es Espíritu, por tanto, no se puede ver; sin embargo, las Escrituras nos dicen que Jesús "es la imagen del Dios invisible", y que quien ha visto al Hijo, ha visto al Padre.
       
      También la Palabra de Dios dice que Dios nos llamó para que fuésemos hechos conformes a la imagen de su Hijo. Porque Jesucristo es el primer hombre espiritual, y es lo que Dios planificó que llegásemos a ser todos los creyentes. Adán, por su parte, era un ser terrenal; él era lo que la biblia llama "un alma viviente", pero no un ser espiritual. Los que nacemos de la unión de un hombre y una mujer somos como Adán, seres terrenales, anímicos (es decir, tenemos vida por el aliento de vida recibido de Dios), pero sólo cuando reconocemos a Jesús como nuestro Señor nacemos espiritualmente, (engendrados por el Espíritu Santo de Dios por la fe)Nadie que no haya nacido del Espíritu Santo podrá entrar al Reino de Dios.

          EL JARDÍN DE EDÉN


          Habiendo acabado los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos, Dios reposó el día séptimo de toda la obra que hizo, y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó. (2:1-3)

          Jehová después mandó a Israel guardar el séptimo día, el día de reposo, y no hacer ninguna obra en ese día. Para los hebreos, la semana comienza el domingo, por tanto, el séptimo día es el sábado. En cuanto a los días, éstos se medían según lo expresado en los primeros versículos de Génesis, que dicen: "Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ése fue el día primero" (Gn 1:5 RVC); es decir, cada día se cuenta desde que se pone el sol, y abarca la noche, el amanecer, el pleno día, y termina a la siguiente puesta de solPor tanto, cada Shabat iniciaba al atardecer del viernes, según contamos los días en estos tiempos, y concluía con la última luz natural del sábado.

          Cuando Dios hizo los cielos y la tierra, no hizo inmediatamente las plantas en los campos, debido a que no había hecho llover todavía, ni tampoco había creado al hombre para que labrase la tierra, y sólo había un vapor que subía de la tierra, que mantenía húmeda la superficie de ésta. Entonces tomó Dios del polvo de la tierra, y formó al hombre, y luego sopló aliento de vida 
          en su nariz, y el hombre fue un ser viviente. (2:4-7)

          * Nosotros tenemos vida, porque Dios sopló aliento de vida en nosotros, y nos mantendremos vivos hasta que el aliento de vida sea quitado por Él mismo Señor. El único ser humano que tenía en sus manos la decisión de cuándo entregar su vida era Jesús. Él dijo que podía entregar su vida y volverla a tomar, porque había recibido ese mandato del Padre. Muchos podrán decir que también pueden decidir quitarse la vida en cualquier momento, sin embargo, a diferencia de Jesús, no tienen poder para volverla a tomar, y sólo resucitarán cuando el Señor lo disponga, ya sea para vida eterna o condenación perpetua.

          Dios plantó un huerto en Edén, al oriente, y puso a Adán allí, e “hizo crecer el árbol de la vida y también el árbol del conocimiento del bien y del mal”. Y dio este mandato a Adán: “Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás”.  (2:8-17).

          llamando desde el principio, y dice: "Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en corduraOíd, porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas al que entiende, y razonables a los que han hallado sabiduríaRecibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella". (Pr 8:4-11 RVR60)
           
          Pienso que todos los días los creyentes debemos enfrentar la misma elección que enfrentaron Adán y Eva: En todo momento tenemos en frente el árbol de la vida, esto es, la sabiduría que proviene de Diosy el árbol del bien y del mal, que es lo que nos ofrece el mundo. ¿Cuál estamos escogiendo? ¿Seguimos siendo como los primeros padres, o hemos aprendido a escoger lo bueno?


          CREACIÓN DE LA AYUDA IDÓNEA


          Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera solo, así que decidió hacerle una ayuda idónea. Fue entonces que creó de la tierra toda bestia y ave, y las trajo a Adán para que les pusiera nombre, sin embargo, entre estos seres vivos no se halló ayuda idónea para el hombre. Entonces Dios hizo caer en un sueño profundo a Adán, y tomó una de sus costillas, y a partir de ella hizo a la mujer, y la trajo a Adán, quien dijo: "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona (Ishshah), porque del varón (Ish) fue tomada". Y el mandato de Dios fue: "dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". Adán y su mujer estaban desnudos, pero no se avergonzaban. (2:18-25)

          Este segundo capítulo no contradice al primero en ninguna de sus partes, simplemente, da mayor claridad sobre lo relatado en el primero; por ejemplo, de por qué los vegetales no fueron creados sino hasta el tercer día, o de cómo Dios, cuando creó al hombre al sexto día, vio la necesidad de que no estuviera solo, y creó los animales terrestres, pero ninguno sirvió como ayuda idónea. Entonces ese mismo día, creó Dios a Eva de una costilla de Adán. Es decir, en el primer capítulo, leemos que Dios creó al ser humano hombre y mujer, pero no especifica que creó al hombre primero; eso lo explica aquí, en el segundo capítulo.
            ** Uno de los grandes misterios, revelados más tarde en el NT, es cómo Dios representa en la vida matrimonial de un hombre con su mujer, la relación que se establece entre Jesucristo y su iglesia, la Jerusalén celestial, que es presentada como la novia del Cordero en el libro de ApocalipsisLa semejanza se muestra desde el principio: 
             
            Eva fue creada a partir de una costilla de Adán, mientras éste dormía. Para que la iglesia (la novia del Cordero) naciera, Jesús debió caer en algo mayor que un "sueño profundo": Él debía morir. Mientras el cuerpo de Jesús colgaba en la cruz, su costado también fue abierto por una lanzay dos elementos brotaron de su herida: agua y sangre, dos de los tres testigos, (el tercero es el Espíritu Santo), que revelaron que Jesús era el Hijo de Dios enviado para salvar, y que también son los que dan testimonio del nuevo nacimiento de los creyentes que conforman la iglesia, porque todos hemos sido santificados en agua, que es el bautismo de arrepentimiento, en que manifestamos el anhelo de presentarnos ante Dios con una conciencia limpia, por la convicción de pecado que produjo en nosotros oír la Palabra de Diosen la sangre de Jesúsque quita el pecadoy en el Espíritu Santo con que Dios no sella a todos los congregados para vida eterna en Cristo Jesús.
             
            Dice la Palabra que, al unirse el varón a su mujer serán una sola carne; es una unión terrenal que termina cuando uno de los dos muere. Pero cuando un creyente se une a Jesucristo es un espíritu con Él, y como se trata del Espíritu de Dios, la muerte no tiene poder sobre Él, por tanto, es una unión eterna

             

            LA CAÍDA


            De entre los animales creados, la serpiente era la más astuta, y se acercó a Eva tentándola a probar el fruto del árbol que Dios les había prohibido comer, señalándole que no morirían, como Dios les había dicho, sino que, más bien, Dios no quería que llegaran a ser como Él, conocedores del bien y del mal. Y Eva vio "
            que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella" (3:1-6).

            * Adán fue engañado por Satanás a través de su mujer, sin embargo, el pecado principal no está en el fruto que comieron, sino en haber desobedecido a Dios, por creer la mentira de la serpiente. Al morder el fruto, Adán y Eva demostraron su falta de fe en lo que Dios les había dicho, escogiendo someterse a la voz de Satanás, lo que los convirtió en esclavos de él. Lo anterior, porque nos convertimos en esclavos de aquel a quien obedecemos. De ese modo, el primer ser humano introdujo la muerte al mundo, porque el pecado se paga con la muerte, y, además, condenó a su descendencia a nacer esclava del pecado, porque si la raíz es mala, también lo son sus ramas, y Adán es la raíz del árbol genealógico de toda la humanidad. 
             
            La muerte, por lo tanto, comenzó a hacer su obra en Adán, y su cuerpo comenzó a sufrir las consecuencias del paso del tiempo. Sin embargo, lo peor fue que el pecado lo separó de Dios, haciendo imposible que siguiera existiendo esa preciosa comunión que había mantenido hasta entonces con su Creador, porque la santidad de Dios es incompatible con el pecado. El Evangelio, precisamente, trae este mensaje: que Jesucristo vino como propiciación por nuestros pecados, es decir, Él fue la ofrenda perfecta, sin mancha, que Dios aceptó para aplacar su ira contra nosotros pecadores, restaurando lo que se había perdido. Dicho de otra manera, es por medio de la fe en el sacrificio del Hijo de Dios a favor nuestro que somos reconciliados con Dios.
             

            Cuando Adán y Eva comieron del fruto, ... fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos, entonces se hicieron delantales con hojas de higuera. Dios llamó a Adán, pero éste se escondió, para luego decir: “...Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Entonces Dios preguntó a Adán quién le había enseñado que estaba desnudo, y agregó: "¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?". Adán respondió culpando a Eva de haberlo tentado a probar el fruto, y Eva señaló a la serpiente como la culpable de haberla inducido a desobedecer. (3:7-13

            ¿Por qué Adán tuvo miedo?
             
            Antes de responder, es necesario reiterar que Dios no mintió al decir que morirían si desobedecían. Si bien ellos seguían con vida, habían muerto espiritualmente, pues, se habían separado de Dios. Dice la Escritura: "vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír" (Is 59:2).

            Cuando no conocemos a Dios, o nos hemos alejado de Él, la muerte es uno de nuestros mayores miedos, porque todos tenemos certeza de que algún día moriremos, pero nos aterra no saber qué nos espera más allá. El pecado de Adán y Eva los había separado de Dios, y ahora comenzaban a vivir en total incertidumbre, buscando con qué cubrirse para sentirse seguros. Es lo que hacen los que rechazan la esperanza que Dios nos da en Cristose aferran a esta vida y dejan de disfrutar, porque viven afanados por obtener cosas materiales que les den seguridad, o viven en desenfreno, porque creen que "después de esta vida no hay otra"; pero están muy equivocados.

            Mas nosotros, los que habiendo escuchado el evangelio hemos creído, si realmente conocemos a quién hemos creído, podemos vivir sin temorporque nuestra seguridad yace en la esperanza que nos fue dada en Cristo, y no en lo terrenal, pues, en Su muerte, Jesús venció a la muerte, y nos dio vida eterna en Su resurrección. Si bien es cierto, todos moriremos la primera muerte, que es la del cuerpo físico, la segunda muerte, que es la condena al padecimiento eterno, no es para los creyentes; por eso, la Palabra dice que el verdadero Amor, esto es, el Amor de Dios, echa fuera el temor, y el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor; en otras palabras, su fe no le alcanza para descansar en Aquél que le salvó, pero si esta es nuestra condición, Dios nos llama a perseverar, y a seguir buscándolo en todo tiempo.

            ¿Cómo podemos aumentar nuestra fe? Leyendo las Escrituras que nos enseñan todas estas cosas. No hay otra forma de conocer a quien nos salvó, de qué nos salvó, y cuál es la esperanza a la que nos llamó si no hemos oído o leído su Palabra. 

            ** La desnudez no sólo se refiere a que tomaron conciencia de su cuerpo desnudo, sino que es un símbolo para indicar que se dieron cuenta de que habían perdido la “cobertura” que da la santidad. Cuando nos sentimos desprovistos de la cobertura de Dios, hacemos lo mismo que hicieron Adán y Eva, que se cubrieron con hojas de higuera: buscamos, por nuestros propios medios, algo con qué cubrir nuestra desnudez espiritual, y caemos fácilmente en el engaño de filosofías mundanas, herejías, falsos líderes espirituales, etc.
             
            Es cierto que los que hemos sido santificados en Cristo aún no hemos alcanzado lo que llegaremos a ser; esto es, como el Hijo de Dios, y que mientras permanezcamos viviendo en estos cuerpos de pecado, es, hasta cierto punto, como si siguiéramos desnudos, pues la carne nos separa de Dios; sin embargo, la fe que nos fue dada en Cristo restauró nuestra comunión con Dios, y ya no estamos desnudos, porque hemos sido revestidos de Cristo. En cuanto al proceso de nuestra santificación, éste se completará en la segunda venida del Señor, cuando este cuerpo corruptible sea absorbido por la vida, y seamos vestidos de cuerpos celestiales, para estar siempre en la presencia de nuestro Dios y Padre en Jesucristo nuestro Señor.
             

              EL SALVADOR


              Cuando vio Dios lo que Satanás la serpiente había hecho, lo maldijo, diciendo: Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabezapero tú le morderás el talón”. La mujer fue condenada a tener partos con dolor, y su voluntad quedó sujeta al señorío de su marido. Al hombre, por su parte, le dijo que por su desobediencia la tierra sería maldita, y que con dolor él comería de ella todos los días. (3:14-19)  

              * Al condenar a la serpiente, Dios reveló al Salvador (el Mesías), pues, la simiente de la mujer es Jesucristo. Dios habla de la simiente de la mujer, porque el Mesías no proviene de simiente de hombre, sino del Espíritu Santo que fecundó a la mujer virgen. Jesús es el Hijo de Dios, concebido en el vientre de una mujer de carne y huesos. Este hombre, que se hacía llamar Hijo del Hombre, es el Hijo Unigénito del Creador, quien vino para aplastar la cabeza de la serpiente, y quitar la maldición de Adán que condenaba a todo el mundo, despojando a los principados y potestades, al santificar con su sangre a los que creen, y liberarlos de la esclavitud en que se encontraban por causa del pecado.
               
              Satanás se debe haber sentido feliz de saber que iba a herir en el talón a la simiente de la mujer; sin embargo, lo que no sabía es que esa mordedura sería el principio de su derrota definitiva, porque Jesús fue enviado para deshacer las obras del diablo; para lo cual, era necesario que el Salvador fuera quebrantado a lo sumo, y sin importar cuánto dolor padeciera, se mantuviera obediente al Dios y Padre, hasta llegar a sufrir la más humillante y dolorosa muerte. Pero la muerte del Hijo de Dios no era el final de Satanás. La derrota definitiva fue cuando el Mesías resucitó al tercer día, demostrando que la muerte no tenía poder sobre Él, por cuanto no halló pecado para condenarlo. Dado que Jesús había pagado en la cruz por nuestros pecados, como ya dijimos, la segunda muerte, que es la condenación en el lago de fuego, tampoco tiene poder sobre los que creen.

                  Adán llamó a su mujer Eva (en hebreo se asemeja a la palabra que se usa para "viviente"), por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. (3:20-21)

                  * Las hojas de higuera que Adán y Eva se habían tejido fueron cambiadas por túnicas de piel de animal, mostrándoles Dios con esto que la única manera de realmente estar cubiertos es por medio de la sangre que se derrama en un sacrificio, porque Dios dio la sangre como elemento de expiación a favor de las almas de los hombres. El Señor estaba enseñando a los primeros padres que necesitaban ser purificados. Sin embargo, la sangre de animales sólo permitía purificación temporal. Para expiación eterna, era necesario derramar la sangre pura, sin la mancha del pecado, de un hombre, pero, aun si hubiera existido uno que se ofreciera voluntariamente a morir por el resto de la humanidad, ¿de qué hubiera servido?, si todos los seres humanos tenemos como ancestro común a Adán, y todos llevamos en nuestra sangre su pecado, por lo cual, todos fuimos destituidos de la gloria de Dios junto con él.

                  Conclusión, para expiación eterna de los hombres, era necesario que la ofrenda del sacrificio fuera hecha por un hombre que no descendiera de la simiente de Adán. Algo imposible de lograr...  A menos que Dios interviniera...


                  CONSECUENCIAS DEL PECADO ORIGINAL


                  Al ver Dios que el hombre llegó a tener conocimiento del bien y del mal, pensó que no era bueno que comiera del fruto del árbol de la vida, y tuviera vida eterna. Así que expulsó al ser humano del Jardín de Edén, para que labrase la tierra de la cual había sido formado, y puso querubines al oriente del Jardín, y una espada ardiente que se movía por todos lados, para custodiar el camino que llevaba al árbol de la vida. (3:22-24).

                  El camino que lleva al árbol de la vida eterna permaneció clausurado por milenios... Hasta que llegó el Ungido de Dios. Él lo abrió hace unos dos mil años, pero se trata de un camino angosto, y no todos van a transitar por él. 
                   
                  En la ley que Dios dio a Israel, con el fin de prepararlo para la vida en santidad en la tierra que heredaría, conforme a la promesa hecha a Abraham, aparte de las ceremonias de purificación y los mandamientos de convivencia, el Señor dio instrucciones específicas para la edificación del lugar de culto en la tierra, al que llamaban tabernáculo, que incluían, entre otros detalles, distribución de los espacios, materiales de construcción, medidas, disposición del mobiliario, y exigentes métodos de purificación para quienes servirían en él, todo lo cual mostraba al pueblo el plan de redención que Dios había preparado para salvar a sus escogidos.  

                  En la disposición del tabernáculo, por ejemplo, Dios mandó que el interior del templo fuera dividido en dos partes: el Lugar Santo, y el Lugar SantísimoEl lugar Santísimo estaba separado del Lugar Santo por un velo muy grueso, que nadie podía traspasar, salvo el Sumo Sacerdote, una vez al año, con sangre de un sacrificio, para expiación del pecado propio y del pueblo, en el día de la expiaciónEse lugar representaba el cielo, donde está el trono de Dios, al cual nadie podía acceder.  

                  Cuando Jesús murió en la cruz, habiendo dado cumplimiento pleno a lo que su Padre le había mandado hacer, una de las maravillas ocurridas fue que ese grueso velo del templo se rasgó de arriba abajo, dando a entender Dios con esto, que la ofrenda hecha por Jesucristo había sido aceptada, y que el camino que lleva a la vida eterna había sido restauradoCristo lo dijo en Lc 14:6: "Yo soy el Camino (...) nadie viene al Padre sino por mí", porque, efectivamente, sólo por la fe en Jesucristo, los hombres tenemos acceso al Trono de la Gracia.
                   
                   

                  MANIFESTACIÓN DEL PECADO EN EL MUNDO


                  Adán conoció a Eva, su mujer, quien concibió y dio a luz a su primer hijo, al que llamó Caín (en hebreo "Qanah", que significa adquirir"), porque por voluntad de Dios había adquirido varón. Después dio a luz a Abel, quien se convirtió en pastor de ovejas, mientras que Caín
                   fue labrador de la tierra (4:1- 2)

                  * Algunos estudiosos piensan que estos hermanos nacieron el mismo día, por tanto, serían gemelos, como Jacob y Esaú, hijos de Isaac, o Zara y Fares, hijos de Judá; lo que tiene sentido, pues, por lo general, la Biblia nos muestra la diferencia existente entre dos que fueron concebidos al mismo tiempo.

                  Por ejemplo, es interesante ver que estos hijos de Adán también se dedicaban, uno a labores de campo, mientras que el otro a una actividad más tranquila, como eran Esaú y Jacob. Los que se dedican al campo (Caín y Esaú) demuestran una tendencia a las cosas terrenales, donde la carne domina; mientras que, los otros dos (Abel y Jacob) tienen inclinación a la quietud y, probablemente, a la contemplación de las cosas de Dios. Cuando Adán escogió obedecer a Satanás en vez de a Dios, le entregó poder a su carne para que dominara en todo su ser, anulando su vida espiritual. Los hijos que le nacieron, Caín y Abel, mostrarán cómo exactamente opera el antagonismo existente entre la carne y el Espíritu. En los párrafos que estudiaremos a continuación, veremos a Caín que, dominado por la envidia, muestra su furia animal alzándose contra su hermano Abel, provocando la primera muerte en la historia de la humanidad.


                  Ambos hermanos ofrendaron a Dios: Caín trajo frutos de la tierra, y Abel trajo lo más gordo de los primogénitos de sus ovejas. Pero Dios no miró con buenos ojos la ofrenda de Caín, y sí aceptó la presentada por Abel, lo que provocó los celos de Caín. Sabiendo Dios lo que había en el corazón de Caín, le dijo: “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él (RVR60)(4:3-7).

                  * Creo que la versión de la Septuaginta, aunque se trata de una transliteración, nos da más claridad de por qué Dios rechazó la ofrenda de Caín. Allí leemos: "Si rectamente hubieres ofrecido, pero rectamente no determinado ¿no has pecado? ...", (Una traducción sugerida sería: "Si hubieres ofrendado rectamente, no sería pecado, pero no lo hiciste así"). A diferencia de Abel, probablemente Caín no ofrendó de buena gana los frutos de su trabajo. Lo que la RVR60 traduce como: "el pecado está a la puerta", se refiere a la ofrenda por el pecado, que estaba disponible en el campo que Caín mantenía; luego, Dios dice ..."a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él", es decir, Caín tenía el derecho de tomar del campo todo lo que su corazón deseara, y pudo haber hecho como Abel, que ofrendó de lo mejor; sin embargo, su ofrenda quizá fue mezquina. Dios ama al dador alegre, como dice Pablo en su epístola a los corintios. Es muy similar a lo acontecido a los esposos Ananías y Safira, de lo cual nos relata Lucas en el libro de los Hechos. Ellos vendieron un bien raíz, y quisieron hacer creer que estaban entregando la totalidad de lo ganado como ofrenda a la iglesia, pero habían retenido parte de la ganancia. Las ofrendas en la iglesia eran y siguen siendo voluntarias, pero están basadas en un principio bíblico que habla de la generosidad del hijo de Dios, que administra con sabiduría y amor lo que Dios le ha provisto, y lo comparte alegremente con su congregación. Dios se agrada, y recompensa esos sacrificios de amor.  Ananías y Safira no necesitaban engañar sobre el tema. Ellos tenían todo el derecho a quedarse con todo lo obtenido, o a donar sólo parte de lo recibido, pero quisieron engañar a la congregación para aparentar algo que no había en su corazón, sin embargo, nadie puede engañar al Espíritu Santo.

                    Luego, Caín invitó a su hermano al campo, y estando ambos allí, se levantó contra Abel, y lo mató. Entonces, Jehová preguntó a Caín dónde estaba Abel, y éste respondió que no sabía, y que no era guardián de su hermano; pero el Señor le hizo saber que la sangre de Abel clamaba desde la tierra, donde había sido derramada y, por esto, Caín iba a ser maldecido de la tierra, que ya no volvería a darle las cosechas que acostumbraba, por más esfuerzo que hiciera. Además, se iba a volver errante y extranjero en la tierra. Abrumado, Caín temió que ir errante por el mundo iba a significar estar lejos de la presencia de Dios, y que cualquiera podría matarlo. Entonces, Dios le dijo que no iba a ser así, y que, "cualquiera que mate a Caín, desatará siete represalias(Gn 4:15 BTX), entonces puso una señal en Caín para que nadie osara matarlo. (4:8-15)
                      * Hay no pocos versículos que hablan de la separación que la desobediencia provoca entre nosotros y el Señor. Dice la Palabra: "Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye" (Jn 9:31). Caín sabía de esto, por eso temió que, al salir de la presencia de Dios, quedaría expuesto a cualquier amenaza. Tantas veces escuchamos a cristianos decir que Dios no ha respondido a sus oraciones. Quizás, antes de insistir en lo que estamos pidiendo, debemos revisarnos para ver si, verdaderamente, hemos estado en la voluntad del Señor, y si descubrimos que hemos pecado, es tiempo de arrepentirnos, entonces, nuestras oraciones, hechas conforme a su voluntad, llegarán a los oídos de Dios, y tendremos una respuesta.

                      Un poderoso argumento sobre el significado de esta separación, lo vemos en las epístolas, cuando Pablo, con toda la autoridad recibida de parte del Señor, condenó a un miembro de la iglesia de Corinto, que estaba cometiendo grave pecado, diciendo: "el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús" (1Co 5:5). No creo que Pablo estaba condenando a muerte al sujeto que había pecado, como muchos interpretan, sino que lo estaba expulsando de la iglesia, donde mora el Espíritu de Dios, por tanto, evidentemente, iba a quedar expuesto a Satanás, quien, si bien no tenía poder para quitarle la salvación, entendemos que sí tenía permiso para atacarlo en su cuerpo carnal, e incluso matarlo. Más adelante, en la segunda epístola a los Corintios, vemos que, al parecer, el hombre fue reintegrado, (con seguridad, tras haber reconocido su pecado, y arrepentirse); pues, el Apóstol escribió: "Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2Co 2:5-11). 

                      Salió Caín de la presencia de Dios, y llegó a la tierra de Nod (que significa "errante"), al oriente de Edén, y conoció a su mujer, con la cual tuvo un hijo al que llamó Enoc, y fundó una ciudad a la cual llamó con el nombre de su hijo. Unas generaciones después, nació otro descendiente llamado Lamec, quien tuvo dos esposas, que le dieron hijos, entre los cuales, había algunos que habitaban en tiendas y criaban ganado; otros que tocaban instrumentos como el arpa y la flauta; y otros que fueron artesanos en obras de bronce y hierro. Un día, Lamec dijo a sus mujeres:  "Maté a un hombre que me atacó, a un joven que me hirió. Si se castiga siete veces a quien mate a Caín, ¡el que me mate a mí será castigado setenta y siete veces!" (NTV). (4:16-24)
                        * Lamec conocía la maldición que recaería sobre el que osara matar a su ancestro Caín, pero él, en un acto de suma soberbia, dispuso de sí mismo, porque no fue Dios quien lo hizo, que, si alguien osara quitarle la vida, sería vengado setenta veces siete, probablemente por temor a las represalias por el asesinato que había cometido.
                         
                        Es interesante esta expresión "setenta veces siete". La volvemos a encontrar cuando Pedro preguntó al Señor: "¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?", Jesús le contestó: "No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete(Mt. 18:21-22 RVR). 

                          LA DESCENDENCIA DE ADÁN Y EVA


                          Adán nuevamente se unió a su mujer Eva, y nació su tercer hijo, al cual llamó Set, porque, dijo ella: "Elohim me concedió otro descendiente en lugar de Abel, a quien Caín mató(BTX). Pasados los años, Set engendró a Enos, y entonces se comenzó a invocar el nombre de Dios (el nombre de Adonay, dice el original) (4:25-26). 

                          En seguida, el escritor de Génesis hace un recuento genealógico, reiterando que, el día que Elohim creó al hombre, "lo hizo a imagen de Elohim. Macho y hembra, y los bendijo, y los llamó "Adam" el día que fueron creados" (versión BTX). (5:1-2)

                          * La importancia de leer correctamente: Al parecer, Adán no fue dado como nombre propio al primer varón, sino que era la denominación con que la raza humana fue identificada cuando fue creada. Sin embargo, también es importante considerar que, con ese nombre se identifica al primer hombre en todas las Escrituras.

                          La línea genealógica comienza por Adán, que vivió 930 años; quien engendró a Set, que vivió 912 años; padre de Enos, que vivió 905 años; padre de Cainán, que vivió 910 años; padre de Mahalaleel, que vivió 895 años; padre de Jared, que vivió 962 años; padre de Enoc, quien caminó con Dios, y un día, cuando tenía 365 años, Dios se lo llevóEnoc engendró a Matusalén, que vivió 969 años; padre de Lamec, que vivió 777 años, y engendró a Noé, que significa “descanso”, porque decía su padre: Este niño nos dará descanso en nuestra tarea y penoso trabajo, en esta tierra que maldijo el Señor” Luego, cuando Noé tenía quinientos años, engendró a Sem, Cam y Jafet. (5:1-32).

                          * Todos estos hombres vivieron muchos años; el que menos, setecientos setenta y siete años. El más longevo fue Matusalén, abuelo de Noé, que vivió novecientos sesenta y nueve años. Si sacamos cuentas, Matusalén murió el mismo año en que vino el diluvio sobre la tierra. ¿Habrá muerto por causa del diluvio? No lo sabemos.

                          ** Enoc, séptimo en la genealogía, es un personaje interesante. Él no experimentó la muerte de su cuerpo, sino que fue llevado por Dios al cielo, porque había permanecido fiel al Señor durante toda su vida. En la literatura antigua existe un libro profético cuya escritura se le atribuye a este Enoc. De hecho, no era cualquier libro, pues, en las Escrituras, tanto Pedro como Judas, (e incluso el siguiente capítulo de Génesis), mencionan en sus epístolas eventos extraídos del libro de Enoc. 

                          *** Cuando Moisés habla de la descendencia de Noé, nombra a sus tres hijos como si hubiesen nacido todos juntos, cuando Noé tenía quinientos años. Tal vez nacieron trillizos. 






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