domingo, 23 de marzo de 2025

LA URGENCIA DE TRANSITAR DE LO TERRENAL A LO ESPIRITUAL

 

El siguiente texto es un extracto del Estudio del libro de Marcos, capítulos 5, del Blog "Escudriñemos el Evangelio", por medio del cual, mientras analizábamos en detalle dos de los milagros hechos por Jesús, que se narran simultáneamente, donde sanó a una mujer que por años padeció flujo de sangre, y después resucitó a una pequeña de doce años, comenzamos a ser guiados en un viaje que nos llevó a visitar diversos pasajes bíblicos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, a través de los cuales, comenzaron a salir a la luz, de forma sutil y fascinante, profundidades escondidas tras las historias que, entre muchas otras cosas, nos hablan de la urgente necesidad que tenemos los seres humanos, sin importar su origen, sea judío o gentil, de obedecer el llamado del Señor, para transitar de lo terrenal a lo espiritual, sin lo cual no es posible que veamos la Gloria de Dios, ni que heredemos las promesas hechas a Abraham, el Padre de todos los que creen; no exclusivamente de sus descendientes según la carne, sino de todos los que tienen la misma fe que a Él le fue contada por justicia.  


(El primer párrafo en "negrita" es un resumen de los versículos estudiados, identificados al pie del párrafo; en tanto que los escritos en cursiva son los comentarios que se desprenden del texto estudiado. Además, los textos en color café son citas bíblicas textuales de la RVR60. Otras versiones aparecen especificadas con sus siglas).


"Volvieron a la barca, y atravesaron a la otra orilla y, estando junto al mar, se reunió una gran multitud a su alrededor. Entonces, vino hasta Jesús uno de los líderes de la sinagoga, llamado Jairo, quien se postró ante él, rogándole que sanara a su hija que agonizaba, diciendo: "ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá". Mientras se dirigían a casa de Jairo, una gran multitud les seguía y apretujaba. Fue cuando una mujer, que hacía doce años sufría de hemorragias, quien había gastado todo lo que tenía para sanarse, pero sólo había conseguido empeorar su condición, vino por detrás, y tocó el manto de Jesús, pensando para sí: "Si tocare tan solamente su manto, seré salva". Tan pronto tocó a Jesús, la fuente de su flujo se secó, y fue sanada. Jesús, sintiendo que había salido poder de Él, preguntó: "¿Quién ha tocado mis vestidos?". La mujer, muy asustada, confesó que había sido ella, y Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote". Mientras ocurría esto, vinieron de la casa de Jairo para avisarle que su hija había muerto, pero Jesús le dijo: "No temas, cree solamente", y pidió que nadie más los acompañara, excepto Pedro, Juan y Jacobo. Cuando llegaron a casa de Jairo, Jesús vio a los que endechaban, y les mandó dejar de hacer alboroto, porque "la niña no está muerta, sino duerme", les dijo. Todos comenzaron a burlarse, así que los echó fuera, y llevó a la habitación de la niña a sus padres y a los discípulos que lo acompañaban; y tomando la mano de la niña, dijo: "Talita cumi", que quiere decir: "niña, a ti te digo, levántate". Y la niña, que tenía doce años, se levantó, y andaba por todas partes. Jesús les encomendó que no divulgaran este milagro, y les pidió que alimentaran a la niña. (5:21-43)

* Estos dos milagros deben relatarse juntos, porque el Espíritu los usa no sólo para exaltar y recordarnos las maravillas que hizo Jesús durante su ministerio terrenal, confirmando que Él era el Mesías, sino porque también guardan un mensaje espiritual. Si bien es cierto, de ambos milagros podemos extraer hermosas enseñanzas sobre la fe en Jesucristo, que tanto la mujer como el padre de la niña mostraron, por lo cual se les concedieron sus deseos, esta vez, iremos más profundo aún, para ver lo que el Espíritu estaba anunciando a través de ellos. 

Marcos dice que la moribunda hija del líder de la sinagoga tenía doce años (v.42); como doce años también llevaba la mujer padeciendo de hemorragias. En el mundo judío, cuando una niña cumple doce años (en el caso de los varones es a los trece años), ellos celebran el Bat Mitzvá (o Bar Mitzvá), —que significa "hija (o hijo) del mandamiento" — ceremonia que marca el paso de la niñez a la adultez de la joven, tanto en su vida personal como espiritual.  

Por tanto, podemos deducir que, tanto la agonía y posterior muerte de la niña, así como la enfermedad de la mujer, indicaban que había llegado a Israel la hora de madurar. En otras palabras, el tiempo se había cumplido para que Israel transitara depacto mosaico, —al que no le quedaban muchos días, y estaba próximo a ser reemplazado—, al nuevo y mejor Pacto, anunciado por los profetas, que prometía salvar a Israel no por obras que hubieran hecho, sino por la fe en su Mesías, quien ya se encontraba entre ellos. 

Aquí están los argumentos:

 

No más sacrificios de sangre

El Pacto instituido en el monte Horeb demandaba el constante derramamiento de sangre de animales puros, a fin de expiar los pecados de Israel para ser justificados ante Jehová. Estas ceremonias se realizaban periódicamente, y no podían cesar, porque la sangre de los animales no tiene el poder de purificar para siempre. Para que el sacrificio tuviera valor perpetuo, se demandaba el sacrificio de un hombre perfecto, sin pecado, para que derramara su sangre como sustituto de los pecadores; esto, porque sólo el ser humano fue hecho a imagen y semejanza de Dios 

La mujer con flujo de sangre representa esas ceremonias, las cuales, con la venida del Mesías, llegaban a su fin, lo que se confirma con la sanidad instantánea que experimentó la mujer al tocar a Jesús (vv.28-29). Porque Jehová envió a su Hijo Unigénito para que se ofreciera en sacrificio como el Inmaculado Cordero de Dios, cuya sangre preciosa iba a ser derramada a favor de los pecadores. Ningún otro humano podía hacerlo, porque sólo Jesús fue concebido sin pecado, motivo por el cual sólo Su sangre tiene el poder de expiar de una vez y para siempre los pecados de los descendientes de Abraham según la fe, que no son sólo el remanente de los hijos de Israel, llamados a ser salvos por gracia, sino, como dice la promesa, gente de "todas las naciones de la tierra" (Gn 18:18), que son bendecidas en Abraham, porque creen que Jesús es el Salvador de sus almas, pues, "los verdaderos hijos de Abraham son aquellos que viven por la fe" (Ga 3:7 NVI).  

No más obras, sólo fe

En cuanto a la niña que agonizaba, no se trataba de cualquier niña; era la hija de uno de los principales de la sinagoga; por tanto, la niña representa la doctrina que por siglos se había enseñado a los judíos, de que, si cumplían lo que la Ley mandaba, iban a ser justificados delante de Jehová, y tendrían vida eterna. Pero lo cierto es que "nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda" (Ro 3:20 NTV), "porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos" (Stg 2:10). Por tanto, puesto que nadie puede cumplir toda la Ley, en vez de salvar, la Ley condena. Pero esto no significa que Dios hubiera fallado en su plan; las Escrituras lo dicen: la Ley mosaica no fue dada para salvar, sino para mostrar "lo pecadores que somos" (Ro 3:20 NTV); "la ley fue nuestra maestra que nos condujo a Cristo, para que fuésemos justificados por medio de la fe" (Ga 3:24 NBV).

De modo que, llegado el tiempo propicio, "Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que nosotros los pecadores tenemos; y en ese cuerpo, mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros" (Ro 8:3 NTV). Debido a que "era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio" (Hch 2:24 NVI), por cuanto, durante toda su vida "Él no cometió ningún pecado ni hubo engaño en su boca" (1Pe 2:22 NVI), a los tres días Dios lo resucitó, y ahora vive, y está "sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos" (He 8:1 NBLA). Por tanto, habiendo muerto y resucitado como nuestro sustituto, Jesús canceló "el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz" (Col 2:14 NBLA), haciéndonos libres, nuevas criaturas, pues, "mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte. De modo que, así como Cristo resucitó por el glorioso poder del Padre, también nosotros andemos en una vida nueva" (Ro 6:4 NVI).

En resumen, el nuevo Pacto se trata de que Dios nos salva por gracia, no por obras; es decir, por la fe, que "es don de Dios" (Ef 2:8)"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él" (Jn 3:36 NBLA).   

Mientras el pueblo judío no reconozca a Jesús como su Mesías, está en la misma condición de esta niña, quien estuvo muerta hasta que oyó la voz de su Redentor. Pero si se arrepiente de su pecado de incredulidad, también los hijos de Jacob resucitarán a una nueva vida de la mano de Jesucristo."


(Extraído de Blog: Escudriñemos el Evangelio: Estudio del Libro de Marcos, Parte II, - Capítulos 5)

Traducciones de la Biblia usadas en esta entrada:

  • RVR60: Reina Valera Revisada en 1960
  • DHH: Dios Habla Hoy
  • NVI: Nueva Versión Internacional
  • NTV: Nueva Traducción Viviente
  • NBLA: Nueva Biblia de las Américas 
  • RVC: Reina Valera Contemporánea
  • NBV: Nueva Biblia Viva