martes, 14 de abril de 2020

ORACIÓN DE GRACIAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA


PALABRAS DE GRATITUD A JEHOVÁ


Padre Eterno, que reinas desde los cielos,
Exaltado sea tu nombre en toda la tierra.
En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
Te damos gracias, porque podemos venir a tu presencia,
Por cuanto no estimó su vida como algo a que aferrarse,
Sino que obedeció a tu palabra, hasta morir en la cruz,
Para darnos la esperanza de una vida perfecta,
Que aguardamos con anhelo,
Donde reinarán la paz, la justicia y el amor por siempre.

Él no escuchó a su carne,
Mas se mantuvo firme, haciendo tu Voluntad,
Y enfrentó a sus verdugos,
Se estaba llevando a cabo
El más maravilloso milagro de vida.

Gracias, Bendito Padre de los Cielos,
En el sacrificio del Hijo del Hombre,
Y por cuya obediencia a Ti, la muerte no lo pudo retener
Que resucitan para vida eterna.

Gracias, Eterno Dios,
Porque en la resurrección de Jesucristo 
Sino, porque creemos que Jesús es el Cristo,
Misericordioso Creador.

Oh, Padre Bendito,
No te canses de nosotros, hombres imperfectos,
Y sigue llamando nuestra atención.
Aunque, si es necesario, tengamos que padecer aflicciones,
y se arrepientan, y sean salvos de la muerte eterna.
Pues, sabemos que toda tribulación que tú permites.
Aún cuando ahora no lo entendemos en profundidad,
Tiene un fin superior,
Que obra para el bien de tus criaturas.

Gracias te damos, Dios Padre ,
En el bendito Nombre de nuestro Señor Jesucristo,
Único Camino para llegar a ti,

Tuyo es el Reino, Santo Soberano,
Y tuyo el poder y la gloria,
Por los siglos de los siglos,
Amén y Amén



Nota: los textos destacados son links que llevan a los versículos bíblicos en que se basan.
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viernes, 27 de marzo de 2020

¿QUÉ ES PEOR QUE COVID-19?

Si se humillare mi pueblo
Sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, 
Y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; 
Entonces yo oiré desde los cielos, 
Y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
2 Cr 7:14*

DEL ODIO A LA PANDEMIA


Hasta hace unas pocas semanas, por todas partes se alzaban las multitudes, reclamando contra el abuso, intentando hacer valer lo que ellos sentían eran sus derechos. Todos los países se habían polarizado, y veíamos cómo muchedumbres, infiltradas por el vandalismo, se tomaban las calles, arrasando con todo en nombre de los derechos de los ciudadanos, pero sin tener la capacidad de ver cómo el odio se apoderaba de sus corazones, y en esa ceguera terminaron fomentando lo que ellos mismos condenaban, pisoteando los derechos del resto de la población que se hundía en la incertidumbre. Era el hombre tratando de hacer justicia a su maneraignorando que hay un Dios de Justiciaun Dios de Amor, que no se cansa de llamar.

De pronto, en medio de ese caos que iba en aumento, una insignificante molécula nos tomó por sorpresa, se abalanzó sobre nosotros, y nos dejó perplejos. No hace distinción de estatus, raza, clase, linaje, sexo, color político o religión, todos somos igualmente vulnerables a su poder. No hay manifestación pública, ni barricada que detenga su avance. Es el Coronavirus, o SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad llamada Covid-19, que ya cuenta con miles de muertos y contagiados, cifras que día a día aumentan exponencialmente.


DIOS NO CAUSÓ ESTA PANDEMIA


Lo primero que hay que aclarar es que Dios no provocó esta pandemia, porque la mayoría de los desastres que hemos enfrentado a través de la historia, han sido consecuencia de la irresponsabilidad del hombre, que no ha sabido cuidar el planeta que habitamos. La amenaza de Covid-19 había sido advertida muchos años atrás, y nadie hizo nada.  Dios no nos castiga, pero tampoco interviene para evitar que suframos las consecuencias de nuestras decisiones, pues cada consecuencia es una lección de la cual debemos aprender.


¿QUÉ MATA MÁS QUE COVID-19?


¡Nada es más contagioso y mortífero que la indiferencia a Dios y a su Evangelio de la salvación por la fe en Jesucristo!

Jesús dijo: "no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno" (Mt 10:28)

La gente, por moda o por ignorancia, se ha alejado de Dios. La apostasía, el sincretismo religioso, el ateísmo son más contagiosos y letales que un virus, porque un virus no siempre provocará la muerte, pero ignorar a Dios y su salvación lleva irremediablemente a la muerte eterna, que no es otra cosa que  la condenación a un padecimiento sin fin, donde las almas no tendrán descanso.


¿POR QUÉ DIOS PERMITE CATÁSTROFES COMO ÉSTA?


En las Escrituras leemos: "dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva..." (Ez 33:11)

Creo que Dios no impidió que se desatara esta pandemia para llamar nuestra atención, y hacernos ver nuestra pequeñez, porque somos como la hierba que en un día crece, y luego se seca. El hombre se ha vuelto soberbio, y esta catástrofe es una luz de advertencia para que recapacitemos, y nos humillemos ante el Único que puede salvarnos, porque muchas veces es a través de catástrofes como ésta que el hombre se acuerda que, más allá de la tierra, hay un Dios Todopoderoso que reina.

Además, pienso que Dios nos está dando tiempo para que le busquemos a Él. La pregunta es, ¿cuánto del tiempo de encierro o cuarentena hemos dedicado a ver televisión o revisar redes sociales? ¿Podríamos dedicar parte de ese tiempo a leer la Biblia? Este es el momento para que nos sinceremos y reconozcamos que no leemos la Palabra de Dios, no porque no podemos, sino porque no queremos.

PARA SER SALVOS ES NECESARIO TENER FE


Nadie va a ir al Reino de los cielos si no tiene fe en Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres, quien murió por nosotros para darnos vida eterna en la tierra nueva, bajo un cielo nuevo, donde la paz no tendrá fin.

¿Sabías que la fe viene por oír (o leer) la Palabra de Dios?. En otras palabras, tu falta de fe, o tu poca fe se deben, probablemente, a que no has dedicado tiempo a conocer a Dios, pero para conocer a Dios y a Jesucristo, debemos leer o escuchar su Palabra.

AHORA ES EL TIEMPO


Dios ha sido paciente, esperando que le busquemos, y no cabe dudas que, más temprano que tarde, dará al hombre la inspiración para que descubra la cura contra COVID-19, pero, mientras haya tiempo para salvar nuestras almas, no impedirá que en lo sucesivo sigamos sufriendo las consecuencias de nuestras elecciones.

Dice la Palabra: "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones".

No desperdiciemos más el tiempo; seamos sabios, y escojamos vida para nosotros y para los que amamos. Hoy es el día en que podemos salvar nuestras almas. ¡Vayamos a la Biblia; busquemos a nuestro Salvador, llamemos a su puerta, y pidámosle que venga a rescatarnos!

"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado
Llamadle en tanto que está cercano.
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos
Y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, 
Y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar".
Is 55:6-7

EN CUANTO A LOS HIJOS...


Siempre tengamos presente que Dios no está en cuarentena, Él sigue en su trono reinando, así que no permitamos que nuestro corazón se turbe, porque Él está en control de todo. Por lo demás, no debemos temer, pues, "si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos" (Ro 14:8).

Y cuando oremos, no oremos sólo pidiendo que esta pandemia acabe, sino pidamos que los muchos que han de ser salvos, de una vez por todas miren a Jesucristo, se arrepientan, y le busquen de corazón, para que sus almas sean rescatadas; a ver si, quizá, por fin se complete el número de los redimidos, de manera que el Señor regrese, y la justicia, la paz y el amor reinen en la tierra para siempre.

"Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;
Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación".
Hab 3:17-19


Canción: "Si se humilla mi Pueblo",  Ministerio Atributos



* Todas las citas Bíblicas corresponden a la versión Reina Valera 1960



miércoles, 21 de agosto de 2019

¿QUÉ ES EL EVANGELIO?


La palabra "evangelio" significa "buena noticia". Pero antes de explicar en qué consiste la buena noticia, es necesario exponer la mala noticia.

La mala noticia es que, desde el pecado de Adán, no hay nadie, ni siquiera uno que haga lo bueno a los ojos de Dios, porque desde nuestra concepción somos esclavos de la influencia del príncipe de este mundo, que es Satanás; consecuentemente, todos hemos sido sentenciados a sufrir la ira del Señor, reservada para el día del juicio, y condenados a padecer eternamente en el lago de fuego preparado para Satanás y los que le sirven, que conocemos como el infierno, y que la Biblia llama la segunda muerte

La buena noticia es que Dios no desea la muerte del pecador, sino que se arrepienta; por eso, envió al mundo a su Hijo amado a ofrendarse como propiciación por nuestros pecados, para hacernos aptos de estar ante su Santa Presencia; es lo que conocemos como "justificación", que es un término judicial que significa libre de culpa, porque la deuda ya fue saldada.

Jesús, el Hijo de Dios que nunca pecó, padeció en su carne el castigo en la cruz que debíamos recibir nosotros por nuestra vida pecaminosa, y con su sangre, nos limpió, y nos liberó de la condena que pendía sobre nuestras almas


En definitiva, a nosotros no nos cabe ninguna participación en nuestra salvación, sino sólo obedecer al llamado, y rendirnos al Señorío de Jesucristo.


EL MILAGRO DE LA RESURRECCIÓN


El maravilloso milagro no es sólo que Jesús se ofreció para morir en la cruz para pagar por nuestros pecados, sino que fue resucitado por el Espíritu Santo, ya que la muerte no pudo retenerlo, porque la muerte sólo tiene poder gracias al pecado, pero no halló pecado en Él.

En consecuencia, Jesucristo se convirtió en el primogénito de los hijos de Dios que resucitan para vivir eternamente en el Reino de los cielos, y en su resurrección nos arrastra a todos los que creemos este evangelio. Ahora nuestro Redentor está sentado a la diestra del trono de Dios, preparando lugar para nosotros los creyentes, y volverá a buscarnos para llevarnos con Él antes que la ira de Dios se derrame sobre la tierra.

El final vendrá cuando menos lo pensemos, y cuando llegue, ya será tarde para arrepentirse. Busca a Jehová ahora, mientras puede ser hallado, porque todas las señales indican que no queda mucho tiempo.







Lectura complementaria recomendada:

















domingo, 30 de junio de 2019

¿POR QUÉ EL PECADO DE ADÁN NOS CONDENÓ A TODOS?

EL PRIMER PECADO 


Cuando Dios terminó de crear todo, incluido el primer hombre, vio que lo que había hecho era bueno en gran manera. Adán era perfecto, una criatura santa, con libre albedrío, lleno de virtudes, porque fue hecho a la imagen y semejanza de su Creador; y la mujer creada a partir de su hueso también era perfecta, y era esperable que su descendencia naciera perfecta también.

Dios dijo a Adán que podía comer de todos los árboles del huerto, excepto del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Entonces vino el tentador, Satanás, y puso una idea contraria al mandato de Dios en el corazón de Eva, y ésta se la comunicó a su esposo. En vez de reprender a su mujer por tratar de convencerlo contra lo que Dios le mandó, Adán se dejó persuadir. El pecado de Adán fue haber escuchado a Eva (que había sido engañada por Satanás), en vez de permanecer firme en obediencia a Dios. (Gn 3:17). 

Al morder el fruto prohibido, el primer hombre desechó lo que Dios le había mandado, y escogió obedecer a Satanás, que usó a Eva como intermediaria para seducirlo. Al rebelarse contra la perfecta Voluntad del Creador, Adán trajo maldición a toda la tierra que Dios le había entregado para que señoreara sobre ella, la que quedó bajo el dominio del diablo, ya que el hombre, que debía se señor en la tierra, se había hecho esclavo de Satanás, pues, nos hacemos esclavos de aquello a lo que obedecemos.

LA CONSECUENCIA DEL PECADO


Lo que fue bueno en un principio se corrompió por la desobediencia del primer hombre. Ése fue el primer pecado en el mundo, y con ese primer pecado, entró la muerte, porque el pecado se paga con la muerte


La Generación de los Hijos de Adán 


Adán es la raíz del árbol genealógico de toda la humanidad. Los descendientes de Adán somos seres de carne y sangre, terrenales, porque nuestro primer padre fue formado del polvo de la tierra, quien se convirtió en un alma viviente gracias al soplo que Dios respiró en su nariz

Adán ya no era un hombre santo, y su voluntad había quedado sujeta a su nuevo amo. Cuando la raíz del árbol es inmunda, todas las ramas crecen inmundas, por tanto, su descendencia nació, y sigue naciendo, en corrupción e inevitable rebeldía contra Dios. 

Así comenzó la esclavitud de la humanidad, que siente una atracción irresistible por contradecir todo lo que Dios manda, siendo incapaz de comprender que, lo que Dios manda es el consejo lleno de sabiduría que hace que al hombre le vaya bien, y prospere en sus caminos. Pero el hombre adánico no tiene capacidad de ver la Verdad, porque el pecado que domina en su carne no le permite sujetarse, ni agradar a Dios.

Como el pecado se paga con la muerte, y toda la humanidad nace en pecado, todos estábamos condenados a morir.

Nacer de Nuevo


Pero Dios tuvo misericordia del hombre, y envió a su Hijo Unigénito al mundo para deshacer este mal que inició Satanás.

Lo que nace de carne y sangre no puede heredar el reino de Dios, por tanto, para tener vida eterna, debemos morir a nuestra vida terrenal, y nacer de nuevo. No se trata de volver al útero de nuestra madre, sino de un nacimiento por fe, por la obra que el Espíritu Santo hace en nosotros, que nos recrea en nuestro corazón y nuestro espíritu, iluminando nuestro entendimiento, de modo que podamos ver el engaño, y reconozcamos que lo que Dios manda es bueno para nosotros; nos arrepintamos de haber servido a las tinieblas, y comencemos a vivir en obediencia a Dios.

Fue para esto que el Eterno Hijo de Dios, que moraba en el seno del Padre, vino a la tierra, tomando la forma de hombre, en carne y sangre; para poder sustituirnos, y morir en lugar nuestro, de modo que, habiendo sido pagada nuestra condena con su muerte, nosotros ya no tengamos que morir para siempre, sino que podamos tener vida eterna.


La Generación de los Hijos de Luz


La buena noticia es que la muerte no pudo retener a Jesús, porque Él obedeció a Dios hasta la muerte, cumpliendo todo aquello para lo que fue enviado, por lo tanto, al no tener pecado en su vida, el Espíritu Santo lo resucitó al tercer día, lo glorificó, y ahora Jesucristo está sentado a la derecha de Dios el Padre, intercediendo por nosotros, para llevarnos también a su gloria.

La pureza de la sangre que Jesús derramó en la cruz tiene el poder de expiar los pecados, de una vez y para siempre, de todo el que oye el llamado, y viene arrepentido a los pies de Jesucristo, para someterse a su Señorío. La vida pecaminosa como hombre terrenal es limpiada, y una nueva vida espiritual comienza en el creyente. Así es el nacimiento de los hijos de Dios, porque todo el que cree esto, recibe el derecho de ser adoptado como hijo del Altísimo.

Por fe morimos a nuestra vida adánica, y por fe nacemos del Espíritu Santo de Cristo, que es el Espíritu de Dios, y cuando el Hijo del Hombre vuelva, seremos resucitados para vida eterna, y tendremos la gloria que Él tiene ahora.

Jesucristo fue el primer ser humano que, por su total obediencia a Dios, venció a la muerte. Es las primicias de los santos que resucitan, para ser glorificados en el Reino de Dios, porque "así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos".





Lecturas recomendadas:












viernes, 14 de junio de 2019

Padre Nuestro...

Padre Nuestro
Que moras en los lugares celestes,
Instaura ya tu Reino en la tierra,
A fin de que tu Voluntad se haga aquí abajo
Como se cumple en los cielos,
Y que así tu Nombre sea Santificado
Delante de todos los hombres.

Gracias, Padre Bueno, 
Porque no sólo nos provees nuestro sustento diario,
Sino que te preocupaste de dejarnos tu Palabra escrita,
Para que, cada día, podamos venir a tus pies,
Y sentarnos en tu presencia, 
A ser enseñados en ella, 
Para que nuestros corazones sean iluminados,
Y aprendamos a andar en tus caminos.

Perdona, Padre Misericordioso, todas nuestras transgresiones,
Así como nosotros también hemos decidido perdonar y bendecir
A quienes nos han hecho daño.

Fortalécenos, Señor, 
Para que sepamos resistir a las tentaciones.
Y haznos sabios para reconocer y desechar
Las influencias de este mundo perverso,
Que engaña llamando bueno a lo malo 
Y malo a lo bueno.

Te lo pedimos, Padre, 
En el bendito nombre de nuestro Señor Jesucristo,
Porque tuyo es el Reino,
El Poder y la Gloria
Por todos los siglos,
Amén






jueves, 29 de noviembre de 2018

Y la Palabra de Dios se Hizo Hombre


LA PALABRA QUE ES ESPÍRITU Y VIDA


Jehová nuestro Dios es Espíritu; Él es el Gran Yo Soy. Él es el Alfa y la Omega, el principio y el final. Nuestro Creador no tiene forma humana, y aun cuando la Biblia habla de la boca de Dios, de su brazo, de su rostro, sabemos que Él es invisible, y que, aunque nosotros vivimos, nos movemos, y estamos en Él, no le podemos ver. 

La Palabra que Dios exhala también es espíritu. Dios no creó su Palabra; ella estaba en Él, y con Él en el principio, y fue por medio de su Palabra que Dios creó el mundo y todo lo que en él hay. Dios habló... y todo fue hecho

Pero no sólo que su Palabra estaba con él en el principio, sino que Dios era su Palabra. Literalmente, leemos en la Septuaginta (la primera transliteración al español de los escritos originales griegos): "En el principio era el Verbo; y el Verbo era ante Dios; y Dios era el Verbo." (Jn 1:1 LXX)

Por medio de Isaías, Jehová había prometido que enviaría Su Palabra, diciendo: "así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié".(Is 55:11)

Y Dios habló, y se manifestó su gloria y todo el mundo la vio, porque su Palabra se hizo carne, y habitó entre los hombres, llevando Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.


EL PAN DEL CIELO



Jesús es el pan del cielo que Dios envió para que el que coma de él, viva para siempre. Jesús dijo: "yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí". El hombre no sólo necesita alimentar su cuerpo terrenal para vivir, porque la verdadera vida no es la del cuerpo, sino la del espíritu, y éste necesita comer la Palabra que sale de la boca de Dios todos los días. No leerla es rechazar el alimento que necesitamos para vida eterna. La salvación (para los que son realmente salvos) no se pierde, pero seremos desnutridos espiritualmente, y pasaremos mucha hambre y sed en este mundo caído, si no dedicamos tiempo a conocer a Dios y a Jesucristo, a quien el Padre envió para salvarnos.

Prestemos oído, porque YHWH AÚN SIGUE LLAMANDO




Canción "Buscadme y Viviréis" (Marcos Vidal)

Lectura complementaria: Cómo ser salvos (volver a nacer)








lunes, 5 de noviembre de 2018

Nunca os Conocí...

NO TODO EL QUE ME DICE: SEÑOR, SEÑOR, ENTRARÁ EN EL REINO 


Los cuatro Evangelios (además de los escritos y las epístolas que Pablo, Pedro, Judas, Santiago, Juan, Lucas y el autor de Hebreos escribieron a los creyentes de las iglesias del primer siglo) tienen mensajes absolutamente vigentes para la iglesia de hoy. Recordemos que Dios, en su soberanía, dispuso que todos ellos formaran parte del canon bíblico, porque Él mismo inspiró a los que los escribieron, para enseñarnos su Voluntad, a fin de que le conozcamos, y andemos en sus caminos durante este tiempo de la Gracia, hasta el regreso glorioso de Jesucristo.

Todos los que escribieron conocieron al Maestro Jesús durante su ministerio terrenal, o después de su resurrección, o bien recibieron enseñanza de primera mano de aquellos que fueron enseñados personalmente por el Señor, lo que los califica para formar parte del libro sagrado.

Con todo, como era de suponerse, así como Satanás intervino allá en el Edén para poner tropiezo al primer hombre, y hacerlo caer hasta condenarlo a muerte, se las ha arreglado para que la Palabra pura y verdadera que el Señor exhaló, sea manipulada y enseñada con error en muchas congregaciones. La única forma de detectar el error es siendo proactivo, y dedicar tiempo a la lectura personal de las Escrituras.

Lamentablemente, la pereza de los creyentes los hace ser presa fácil de caer en herejías y doctrinas no bíblicas, que se imparten en instituciones religiosas de renombre, que se dicen cristianas, pero que enseñan un evangelio tergiversado.


¿POR QUÉ ME LLAMÁIS SEÑOR Y NO HACÉIS LO QUE OS DIGO? (Lc 6:46)


Lo que ocurre actualmente en muchas congregaciones no debe ser tomado a la ligera. Es cosa de vida o muerte

Jesucristo dijo claramente: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad."

Son muchos los que están engañados, pero aún pueden salvarse. Tristemente, otros ya no tienen la oportunidad, porque han fallecido creyendo que son salvos y no lo fueron jamás, porque nunca se enteraron de que las enseñanzas que recibieron eran herejías, debido a que no se hicieron el tiempo para leer por sí mismos las Escrituras.


LAS HEREJÍAS QUE SE ENSEÑAN


Algunas de las herejías más comunes, que se enseñan en instituciones religiosas que cuentan con muchos congregados:


Herejía: Orar para que la madre de Jesús interceda ante Dios.


María fue una mujer bendecida por la soberanía de Dios para ser la madre del Hijo de Dios, pero en ninguna parte de la Biblia dice que ella ha sido designada para interceder por los hombres ante Dios. Es más, la Biblia dice claramente: "hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Tim 2:5). María, a diferencia de Jesucristo, no es omnipresente, ni resucitó ni ascendió al cielo, como lo hizo Jesús. Ella, igual que todo creyente que ha sido salvo, duerme en Cristo y, cuando Jesús venga por su iglesia, será resucitada. Por lo tanto, cualquier oración a Dios, por medio de ella, no llegará a destino, y no tendrá respuesta.


Herejía: Se es salvo por las buenas obras, o por pertenecer a una institución religiosa.


Yo hice todos mis estudios escolares en una institución católica. Nunca me enseñaron lo que dice la Biblia: que en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos, sino sólo en el nombre de Jesucristo. Yo antes creía que la virgen María salvaba, o los santos, o los que habían sido beatificados, a quienes debíamos orar por intercesión ante Dios. Lamentablemente, muchos que se creen salvos, no lo son, porque nunca oyeron decir que  tenían que nacer de nuevo para poder entrar al Reino de los cielos, y que sólo la fe en Jesús salva. Que el que no cree en el Hijo, y no lo ha invitado para señorear en su vida, no ha recibido el sello del Espíritu Santo, que es la única garantía de vida eterna.

Herejía: Jesucristo es un ser creado.


Cualquiera que dedique tiempo regular a estudiar las Escrituras podrá descubrir que Jesucristo es la encarnación de Dios. Toma tiempo, por eso, muchos, en vez de dedicarse a averiguar por sí mismos, prefieren tomar bandos y, escoger, sin argumentos verdaderos, si deciden creer que el Padre y el Hijo (y el Espíritu Santo) son uno, o que son distintas entidades. 

Los Testigos de Jehová, por ejemplo, tienen una versión de la Biblia en la cual muchos versículos han sido modificados, con el fin de justificar las convicciones que se formó alguien que creyó ver más allá de lo que está escrito (no es la única religión que ha hecho eso) y, por ejemplo, en su biblia, en Jn 1:1, dice: "En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios", con lo cual pretenden desestimar la divinidad de Jesucristo, quien es el Verbo. Pero si vamos a la versión Septuaginta, que es la primera Biblia, leemos: "En el principio era el Verbo; y el Verbo era ante Dios; y Dios era el Verbo". En el versículo 14 siguiente, dice: "Y el Verbo carne se hizo y habitó en nosotros, y hemos visto su gloria, gloria de Unigénito de Padre; —lleno de gracia y verdad." (Jn 1:14 LXX).

Jesucristo tampoco pudo ser creado, como afirman ellos, porque Jesús es el Padre Eterno;  Él es el Alfa y la Omega, el primero y el último, el que estuvo muerto, pero ahora vive. No son palabras que escogí al azar, son palabras que Jehová dijo por medio de Isaías, refiriéndose a sí mismo, y son palabras que Jesús, por medio de su ángel, dijo de sí mismo a Juan en el Apocalipsis. ¿Acaso Jehová estuvo muerto? No. Fue Jesús quien murió, porque Dios se encarnó en Jesús para poder morir por nosotros, pues siendo Dios inmortal, debió hacerse menor que los ángeles, y habitar en un cuerpo humano, mortal, para poder vencer, por medio de la resurrección, al que condenaba a muerte. Además, no podemos ignorar la palabra de Jehová cuando dijo que fuera de él no hay quien salve, y que a nadie más dará su gloria.

Negar que Jesús es Dios es creer sólo parte de la Biblia, y rechazar el resto, ya que los mismos apóstoles llaman Dios a Jesús. Porque bien sabemos que sólo hay un Dios, y los hebreos lo sabían mejor que nadie. Entonces, ¿cómo es que Pablo, Juan, Tomás y Pedro llaman Dios a Jesús? Para un judío, decir que Jesús es Dios sin serlo, sería blasfemia, sin embargo, ellos lo dijeron: "de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas..." (Pablo, en Ro 9:5); "y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios..." (Juan, en 1Jn 5:20); "por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo..." (Pedro, en 2P 1:1); "Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!" (Tomás, en Jn 20:28).


LA PEREZA PUEDE SER MORTAL


No seamos perezosos, y dediquemos tiempo a leer la Biblia, de modo que, si alguien, con mala o buena intención nos está impartiendo falsa doctrina, o herejías, seamos capaces de corregir o redargüir con argumentos verdaderos. ¿Quién sabe si no sólo estaremos salvando nuestras almas, sino la de aquéllos que, siendo perezosos ellos mismos, sólo se han dedicado a transmitir el error que aprendieron? 

Hacer este esfuerzo diario, que no es una carga, puede significar la verdadera salvación de nuestras almas; porque no querrás salir avergonzado de la presencia del Señor, aquel día en que Él venga, se siente en su trono de gloria, y reúna delante de sí a todas las naciones, para separar las ovejas de los cabritos, y al ver que no has sido escogido entre las ovejas, digas, "Señor, Señor", y el Señor te responda: "NUNCA OS CONOCÍ..."


miércoles, 25 de abril de 2018

¿Qué es la Verdad?

(Jesús dijo): Para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad
Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?
(Jn 18:37-38 RVR60)

Cuando el mundo busca definir qué es la verdad, lo hace desde el punto de vista humano, y lo más "sabio" que ha llegado a concluir es que cada uno tiene "su propia verdad", pero lo cierto es que la Verdad tiene una profundidad, una altura, una longitud y anchura que va más allá de lo que nuestra mente puede dimensionar.

¿Te has preguntado por qué nos produce tanto placer lo pecaminoso? ¿Por qué parece tan aburrido hacer las cosas correctamente? o ¿Por qué, si tememos las consecuencias, nos cuesta tanto no ceder a las tentaciones? 

La respuesta es que, después de que Adán introdujo el pecado en el mundo, la humanidad quedó bajo el dominio de Satanás, y desde entonces, el ser humano vive engañado, y tiene una inclinación irresistible a hacer todo lo contrario de lo que Dios manda

Satanás, igual como engañó a Adán y Eva para que desobedecieran a Dios, sigue haciéndolo ahora con su descendencia. Mantiene cautivos a los hombres por medio de un sistema que los deslumbra prometiéndoles cosas materiales y estatus; seduciéndolos para que caigan presos de las tentaciones, embriagándolos, despertando en ellos lujuria, ambición, codicia, para que se obsesionen por obtener todo lo que entra por sus ojos, y todo lo que su ego desea para complacerse. De esa forma, el príncipe de la potestad de las tinieblas distrae a la humanidad de la Verdad, y la conduce a la decadencia moral y espiritual que está dominando por estos días.

Como el hombre incrédulo se complace en ignorar la Voluntad de Dios, está convencido que lo que Dios manda es aburrido, o está obsoleto. Sin embargo, la eternidad no cambia, y lo que Dios declaró que era bueno, seguirá siendo bueno, y lo malo, seguirá siendo malo. Lamentablemente, con el paso del tiempo, lo ético y moral se volvió relativo para el mundo, y lo que antes juzgaba como malo, ahora le parece bien, o incluso muy bueno. Pero la santidad de Dios es la misma que tenía cuando creó el mundo, y según esa santidad juzgará cuando Él decida que esto debe terminar.

El hombre natural, es decir, que ignora a Dios, no sabe qué le falta para ser verdaderamente feliz. Busca, y no se sacia jamás, porque lo que al hombre le falta para estar satisfecho es conocer la Verdad, y vivir según ella


LA ÚNICA VERDAD CONDUCE A LA VIDA ETERNA



La Verdad está disponible para todo el que busca. Dios inspiró a hombres santos para que la escribieran, de modo que todos podamos ser instruidos en ella. La Verdad, en la medida que la vamos conociendo, tiene el poder de regenerar nuestro espíritu; darnos sabiduría; hacernos libres de la esclavitud del pecado y, aptos para entrar en comunión eterna con nuestro Creador.








Lecturas complementarias:




miércoles, 12 de abril de 2017

Fuego Purificador

BAUTIZO EN ESPÍRITU SANTO Y FUEGO


Hay una frase de Juan Bautista que ha dado para diversas conclusiones: refiriéndose a Jesucristo, él dijo "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, (...), es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mt 3:11 RVR60).

He oído a sabios pastores decir que el fuego se refiere al que vendrá al final de los tiempos, cuando Jesús queme la paja, en fuego que nunca se apagará, queriendo decir que los que no entren en su Reino, irán al fuego eterno.

Por otra parte, las Escrituras dicen que la Palabra de Dios es como fuego y como martillo que quebranta la piedra. Luego de estudiar en profundidad muchos pasajes bíblicos, creo que el bautismo en fuego se refiere, más bien, a las experiencias o pruebas que Dios permite que enfrentemos, con el fin de enseñarnos a andar en sus caminos y para ejercitar y fortalecer nuestra fe.

EL BAUTISMO PARA SALVACIÓN


Juan bautizaba en agua para arrepentimiento, a fin de preparar a Israel para recibir a su Mesías. Incluso ahora, el bautismo en agua es un rito simbólico para testimoniar que el que se bautiza ha reconocido que ha llevado una vida de pecado, y ha decidido enmendar sus caminos, y está dispuesto a someterse al Señorío de Jesucristo. Cuando el arrepentimiento es verdadero, podemos confiar que en ese acto, hemos sido lavados de nuestro pecado por la expiación que Jesús llevó a cabo al derramar su sangre en la cruz. Luego, por la fe, recibimos el bautismo del Espíritu Santo, que es cuando renacemos espiritualmente. A partir de esa gloriosa recreación, Jesús inicia en nuestro interior la tarea de transformarnos a su imagen, quitando todo lo que estorba a nuestra nueva vida espiritual, moldeando día a día nuestro espíritu, para que la luz de nuestro nuevo nacimiento sea evidente en medio de las tinieblas que dominan al mundo. Así, el fuego inicia su obra purificadora.


SOMETIDOS AL CRISOL


Para Jehová, sus hijos somos como un metal precioso. El pueblo de Israel estaba llamado a edificar la casa de Dios, pero se rebeló, desechando el pacto que tenía con el Creador, y terminaron siendo arrasados por sus enemigos. Fue entonces que, llorando, el profeta Jeremías dijo: 


¡Cómo se ha ennegrecido el oro!
¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo!
Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.
Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro,
¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!
(Lam 4:1-2)


Después que Israel recibió las consecuencias de su pecado, Jehová prometió:

"meteré en el fuego a la tercera parte, 
y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro
El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: 
Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios
(Zac 13:9 RVR60)

Y sobre el Mesías prometido, dicen las Escrituras:

"Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
Y se sentará para afinar y limpiar la plata
(...) los afinará como a oro y como a plata
y traerán a Jehová ofrenda en justicia.
(Mal 3:2, 3)

Pedro, escribiendo a los hijos del nuevo pacto, también habla del fuego purificador, diciendo: 

"ahora por un poco de tiempo, si es necesario, 
tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,
para que sometida a prueba vuestra fe, 
mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego
sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo
(1P 1:6-7 RVR60)


NO TEMAMOS AL FUEGO PURIFICADOR


El fuego purificador no es para castigar al creyente renacido, sino para moldearlo y fortalecerlo espiritualmente, y para que adquiera el hábito de descansar en el Señor.

La historia del libro de Daniel, que habla sobre los tres príncipes hebreos que fueron echados al horno por negarse a adorar la imagen de oro del rey de Babilonia, nos muestra cómo un creyente de verdad nunca está solo durante las pruebasLa historia dice que, al saber el castigo que les esperaba, estos tres jóvenes dijeron: "nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará". Cuando los ataron y echaron dentro del horno, el rey se percató de que en vez de tres había cuatro varones dentro, y el cuarto tenía el aspecto "semejante a hijo de los dioses". Al sacar a los tres hombres del horno, todos se conmovieron al ver que "el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían". El rey babilonio estaba sorprendido, pues reconoció que el Dios de Israel envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él. 

Esta historia no sólo ilustra el resultado de una fe inconmovible; también nos muestra que el Señor está con nosotros en medio del fuego abrasador de las pruebas, fortaleciéndonos.


DESCANSAR EN CRISTO


Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón, somos uno con ÉlYa nada podrá separarnos de Él, por lo cual, debemos confiar que en cada prueba, aunque no lo vemos, Él está con nosotros: "... estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos" (2Co 4:7-9 RVR60)

De tanto en tanto, los creyentes nos vemos enfrentados a ciertas situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Mientras más embates resista, el verdadero hijo de Dios más fortalecido será, hasta que llegue el momento en que nada implicará una amenaza para su paz, pues las pruebas lo han ejercitado en la fe, y le han enseñado a comprender el profundo significado de morar bajo la sombra del Omnipotente.

A veces, las tentaciones traen como consecuencia que tengamos que ser sometidos a disciplina, pero no debemos desfallecer, pues  todo lo que sucede al creyente renacido, le guste o no, es por su bienEl apóstol Santiago dijo que tengamos por sumo gozo cuando nos hallemos en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de nuestra fe produce paciencia. A esto debemos agregar que nada escapa del control soberano de Dios, y si Él permite las pruebas es con el único fin de perfeccionar a los que heredaremos la tierra.  ¡Qué bueno será, cuando llegue el momento de dejar este mundo, y podamos decir con satisfacción: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe"!. (2 Tim 4:7 RVR60)

En medio del fuego purificador, esforcémonos por poner en práctica las palabras del querido Apóstol Pablo, que dicen: pero , 

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. 
El Señor está cerca.
Por nada estéis afanosos, 
sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios 
en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, 
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Fil 4:4-7 (RVR1960)