miércoles, 25 de abril de 2018

¿Qué es la Verdad?

(Jesús dijo): Para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad
Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?
(Jn 18:37-38 RVR60)

Cuando el mundo busca definir qué es la verdad, lo hace desde el punto de vista humano, y lo más "sabio" que ha llegado a concluir es que cada uno tiene "su propia verdad", pero lo cierto es que la Verdad tiene una profundidad, una altura, una longitud y anchura que va más allá de lo que nuestra mente puede dimensionar.

¿Te has preguntado por qué nos produce tanto placer lo pecaminoso? ¿Por qué parece tan aburrido hacer las cosas correctamente? o ¿Por qué, si tememos las consecuencias, nos cuesta tanto no ceder a las tentaciones? 

La respuesta es que, después de que Adán introdujo el pecado en el mundo, la humanidad quedó bajo el dominio de Satanás, y desde entonces, el ser humano vive engañado, y tiene una inclinación irresistible a hacer todo lo contrario de lo que Dios manda

Satanás, igual como engañó a Adán y Eva para que desobedecieran a Dios, sigue haciéndolo ahora con su descendencia. Mantiene cautivos a los hombres por medio de un sistema que los deslumbra prometiéndoles cosas materiales y estatus; seduciéndolos para que caigan presos de las tentaciones, embriagándolos, despertando en ellos lujuria, ambición, codicia, para que se obsesionen por obtener todo lo que entra por sus ojos, y todo lo que su ego desea para complacerse. De esa forma, el príncipe de la potestad de las tinieblas distrae a la humanidad de la Verdad, y la conduce a la decadencia moral y espiritual que está dominando por estos días.

Como el hombre incrédulo se complace en ignorar la Voluntad de Dios, está convencido que lo que Dios manda es aburrido, o está obsoleto. Sin embargo, la eternidad no cambia, y lo que Dios declaró que era bueno, seguirá siendo bueno, y lo malo, seguirá siendo malo. Lamentablemente, con el paso del tiempo, lo ético y moral se volvió relativo para el mundo, y lo que antes juzgaba como malo, ahora le parece bien, o incluso muy bueno. Pero la santidad de Dios es la misma que tenía cuando creó el mundo, y según esa santidad juzgará cuando Él decida que esto debe terminar.

El hombre natural, es decir, que ignora a Dios, no sabe qué le falta para ser verdaderamente feliz. Busca, y no se sacia jamás, porque lo que al hombre le falta para estar satisfecho es conocer la Verdad, y vivir según ella


LA ÚNICA VERDAD CONDUCE A LA VIDA ETERNA



La Verdad está disponible para todo el que busca. Dios inspiró a hombres santos para que la escribieran, de modo que todos podamos ser instruidos en ella. La Verdad, en la medida que la vamos conociendo, tiene el poder de regenerar nuestro espíritu; darnos sabiduría; hacernos libres de la esclavitud del pecado y, aptos para entrar en comunión eterna con nuestro Creador.








Lecturas complementarias:




miércoles, 12 de abril de 2017

Fuego Purificador

BAUTIZO EN ESPÍRITU SANTO Y FUEGO


Hay una frase de Juan Bautista que ha dado para diversas conclusiones: refiriéndose a Jesucristo, él dijo "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, (...), es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mt 3:11 RVR60).

He oído a sabios pastores decir que el fuego se refiere al que vendrá al final de los tiempos, cuando Jesús queme la paja, en fuego que nunca se apagará, queriendo decir que los que no entren en su Reino, irán al fuego eterno.

Por otra parte, las Escrituras dicen que la Palabra de Dios es como fuego y como martillo que quebranta la piedra. Luego de estudiar en profundidad muchos pasajes bíblicos, creo que el bautismo en fuego se refiere, más bien, a las experiencias o pruebas que Dios permite que enfrentemos, con el fin de enseñarnos a andar en sus caminos y para ejercitar y fortalecer nuestra fe.

EL BAUTISMO PARA SALVACIÓN


Juan bautizaba en agua para arrepentimiento, a fin de preparar a Israel para recibir a su Mesías. Incluso ahora, el bautismo en agua es un rito simbólico para testimoniar que el que se bautiza ha reconocido que ha llevado una vida de pecado, y ha decidido enmendar sus caminos, y está dispuesto a someterse al Señorío de Jesucristo. Cuando el arrepentimiento es verdadero, podemos confiar que en ese acto, hemos sido lavados de nuestro pecado por la expiación que Jesús llevó a cabo al derramar su sangre en la cruz. Luego, por la fe, recibimos el bautismo del Espíritu Santo, que es cuando renacemos espiritualmente. A partir de esa gloriosa recreación, Jesús inicia en nuestro interior la tarea de transformarnos a su imagen, quitando todo lo que estorba a nuestra nueva vida espiritual, moldeando día a día nuestro espíritu, para que la luz de nuestro nuevo nacimiento sea evidente en medio de las tinieblas que dominan al mundo. Así, el fuego inicia su obra purificadora.


SOMETIDOS AL CRISOL


Para Jehová, sus hijos somos como un metal precioso. El pueblo de Israel estaba llamado a edificar la casa de Dios, pero se rebeló, desechando el pacto que tenía con el Creador, y terminaron siendo arrasados por sus enemigos. Fue entonces que, llorando, el profeta Jeremías dijo: 


¡Cómo se ha ennegrecido el oro!
¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo!
Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.
Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro,
¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!
(Lam 4:1-2)


Después que Israel recibió las consecuencias de su pecado, Jehová prometió:

"meteré en el fuego a la tercera parte, 
y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro
El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: 
Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios
(Zac 13:9 RVR60)

Y sobre el Mesías prometido, dicen las Escrituras:

"Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
Y se sentará para afinar y limpiar la plata
(...) los afinará como a oro y como a plata
y traerán a Jehová ofrenda en justicia.
(Mal 3:2, 3)

Pedro, escribiendo a los hijos del nuevo pacto, también habla del fuego purificador, diciendo: 

"ahora por un poco de tiempo, si es necesario, 
tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,
para que sometida a prueba vuestra fe, 
mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego
sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo
(1P 1:6-7 RVR60)


NO TEMAMOS AL FUEGO PURIFICADOR


El fuego purificador no es para castigar al creyente renacido, sino para moldearlo y fortalecerlo espiritualmente, y para que adquiera el hábito de descansar en el Señor.

La historia del libro de Daniel, que habla sobre los tres príncipes hebreos que fueron echados al horno por negarse a adorar la imagen de oro del rey de Babilonia, nos muestra cómo un creyente de verdad nunca está solo durante las pruebasLa historia dice que, al saber el castigo que les esperaba, estos tres jóvenes dijeron: "nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará". Cuando los ataron y echaron dentro del horno, el rey se percató de que en vez de tres había cuatro varones dentro, y el cuarto tenía el aspecto "semejante a hijo de los dioses". Al sacar a los tres hombres del horno, todos se conmovieron al ver que "el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían". El rey babilonio estaba sorprendido, pues reconoció que el Dios de Israel envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él. 

Esta historia no sólo ilustra el resultado de una fe inconmovible; también nos muestra que el Señor está con nosotros en medio del fuego abrasador de las pruebas, fortaleciéndonos.


DESCANSAR EN CRISTO


Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón, somos uno con ÉlYa nada podrá separarnos de Él, por lo cual, debemos confiar que en cada prueba, aunque no lo vemos, Él está con nosotros: "... estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos" (2Co 4:7-9 RVR60)

De tanto en tanto, los creyentes nos vemos enfrentados a ciertas situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Mientras más embates resista, el verdadero hijo de Dios más fortalecido será, hasta que llegue el momento en que nada implicará una amenaza para su paz, pues las pruebas lo han ejercitado en la fe, y le han enseñado a comprender el profundo significado de morar bajo la sombra del Omnipotente.

A veces, las tentaciones traen como consecuencia que tengamos que ser sometidos a disciplina, pero no debemos desfallecer, pues  todo lo que sucede al creyente renacido, le guste o no, es por su bienEl apóstol Santiago dijo que tengamos por sumo gozo cuando nos hallemos en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de nuestra fe produce paciencia. A esto debemos agregar que nada escapa del control soberano de Dios, y si Él permite las pruebas es con el único fin de perfeccionar a los que heredaremos la tierra.  ¡Qué bueno será, cuando llegue el momento de dejar este mundo, y podamos decir con satisfacción: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe"!. (2 Tim 4:7 RVR60)

En medio del fuego purificador, esforcémonos por poner en práctica las palabras del querido Apóstol Pablo, que dicen: pero , 

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. 
El Señor está cerca.
Por nada estéis afanosos, 
sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios 
en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, 
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Fil 4:4-7 (RVR1960)




jueves, 12 de enero de 2017

¿Es Jesús Dios encarnado?



Para arribar a una conclusión sobre esta gran pregunta, vamos a ignorar los argumentos religiosos que se han traspasado repetidamente de una a otra generación, y basaremos nuestra investigación remitiéndonos exclusivamente a la Palabra de Dios. 

(Todas las citas bíblicas son extraídas de la versión Reina Valera 1960)

EL NOMBRE DEL HIJO UNIGÉNITO


Cuando el ángel Gabriel anunció a María que tendría un hijo del Espíritu Santo, le dijo que lo llamara Jesús (Yeshua, en hebreo), "porque Él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1:21 RVR60). Así se cumpliría la profecía de Isaías que dice: "He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel", que significa: "Dios con nosotros" (Is 7:14 RVR60)

El nombre del Hijo de Dios en hebreo es Yehoshua, que contraído queda en Yeshua, la forma cariñosa o familiar con que se llamaba al niño concebido en María. Jesús es la forma en que fue traducido al español el nombre que previamente había sido traducido del hebreo al griego (idioma en que está escrito el Nuevo Testamento). Los judíos cristianos siempre alzan la voz cuando se refieren a lo que ellos consideran una transgresión, cual es traducir un nombre propio, que en idioma hebreo tiene tanta fuerza: Yehoshua (o Yeshua) significa "Dios salva" [YHWH salva]

El profeta Isaías nos ilumina con otros nombres dado a este Salvador que nacería de la mujer virgen:

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, 
y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre 
Admirable, Consejero, Dios FuertePadre Eterno, Príncipe de Paz.
(Is 9:6)

En relación a estos nombres, sabemos que antes de encarnar, Jesús era una divinidad, por las palabras de Pablo que dicen: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse..." (Fil 2:5-7), con lo cual podemos entender que el profeta lo llame "Dios Fuerte"; pero en el versículo citado, Isaías llamó al Hijo "Padre Eterno"... cabe preguntarse: ¿Es el Hijo el Padre también?


EL BRAZO EXTENDIDO DE DIOS


En las Escrituras, vemos que cada vez que Jehová requería realizar cualquier obra (guiar, conquistar, disciplinar, etc), lo hacía por medio de un hombre escogido por Él, el cual hacía las veces del brazo extendido de Dios. Un ejemplo es Josué, cuyo nombre en hebreo es "Yehoshua", igual que el nombre de nuestro Redentor, porque era Dios salvando por medio de ese hombre escogido, y guiando a su pueblo a la tierra prometida de Canaán. Él no era Dios, pero era su ungido para llevar a cabo la misión. (Ver estudio de Novaluz sobre el libro de Josué)

Por medio de Ezequiel, Dios dice: "Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros" (Ez 20:33)

Asimismo, el profeta Miqueas dice que "Jehová reinará sobre ellos [sobre Israel la nación e Israel la iglesiaen el monte de Sion desde ahora y para siempre". (Mi 4:7). 

El Monte de Sion es una referencia a Jesucristo. Consecuentemente, podemos decir que Jehová reina por medio del Hijo, que es su brazo extendido. Pero, en definitiva, ¿significa esto que Jehová reina por medio del Hijo, o es Él mismo quien reina extendido desde el cielo? La Gloria del Señor no puede ser contenida en la tierra, y Dios no abandonará el cielo para venir hasta acá, pero sí puede extenderse, y lo hace, como la flama de un candil encendido que puede encender otros candiles sin atenuar su luz. Él puede iluminar todo desde su trono celestial, y Jesús es esa luz, la gloria de Jehová en la tierra.

El Salmo 45:6, cuando habla del Hijo, dice: 


"tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
Cetro de justicia es el cetro de tu reino."


En la carta a los Corintios, Pablo escribe: "Luego el fin, cuando [Jesús] entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él [Jesús] reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. (...) Pero luego que todas las cosas le estén sujetas [a Cristo], entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas [es decir, a Jehová], para que Dios sea todo en todos." (1 Co 15:24-25, 28)

No obstante apreciar en el pasaje anterior que el Hijo y el Padre son distintos, pues el Hijo deberá sujetarse al Padre, quizás lo que está diciendo es que deberá volver a ser parte del Padre, como lo era antes de encarnar. Recordemos que Jesús mismo dice que Él volverá al Padre. Poco antes de ser arrestado, Jesús oró con estas palabras:


Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, 
con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese
Jn 17:5


EL PASTOR QUE GUÍA A LAS OVEJAS


Jehová es mi pastor; nada me faltará. 
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Sal 23:1-2

Yo [Jesús] soy el buen pastor
y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 
 Jn 10:14

¿Cuántos pastores tenemos?, David nos dijo que Jehová es el Pastor, pero después Jesús dijo que Él es el Pastor... 

Isaías dice que Jehová vendrá con poder, y su brazo señoreará y apacentará a sus ovejas. Sin dudas, este versículo está hablando de Jesús, enviado a las ovejas descarriadas de Israel, (aunque no venía exclusivamente a esas ovejas que, dicho sea de paso, el Padre le dio, sino también a otras ovejas de otro redil, refiriéndose a los que no eran judíos, los que también serían llamados al Reino de Dios).

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, 
ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, 
y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre uno somos."
(Jn 10:27-30)

EL QUE ES DESDE EL PRINCIPIO


"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios. 
Todas las cosas por él fueron hechas
y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 
(...)aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros 
(y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), 
lleno de gracia y de verdad."
Jn 1:1-3, 14

¿De quién está hablando Juan?... de Jesús, el Verbo de Dios (o la Palabra de Dios), y dicen estos versículos que el Verbo era Dios, y aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros...

El Verbo que era con Dios es también por medio de quien todo fue hecho. Estamos hablando del origen de todo lo que conocemos y lo que no podemos ver:

"Porque en él [Jesucristo] fueron creadas todas las cosas, 
las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles
sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio de él y para él. 
él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten" 
Col 1:16-17

Jesús no sólo desciende, según la carne, del rey David, sino que también es su raíz, es decir, es antes que David:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. 
Yo soy la raíz y el linaje de David, 
la estrella resplandeciente de la mañana. 
Ap 22:16

Como tampoco procede de Abraham, sino que es también antes que él:

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo:
 Antes que Abraham fuese, yo soy
Jn 8:58

Podemos ver que Jesús no fue creado, es decir, su vida no partió desde el momento en que fue concebido en el vientre de María, sino que siempre ha estado; así como tampoco muere, pues vive para siempre. 


JESÚS Y EL PODER DIVINO


Hay dos episodios protagonizados por Jesús, que prácticamente todo el mundo conoce: aquél en que camina sobre el agua, y el otro, cuando reprende a la tempestad y ésta se calma.  Lo cierto es que no es sólo una historia más de la Biblia. Es la manifestación de la deidad de Jesús, pues en los salmos, y en el libro de Job, vemos que ambas acciones son características que el Creador posee:

Oh Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová,
Y tu fidelidad te rodea.
Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;
Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
Sal 89:8-9

Él solo [Jehová] extendió los cielos,
anda sobre las olas del mar
Job 9:8


LA DEIDAD ENCARNADA 


Cuando Isaías profetiza la venida del Mesías, precedido por Juan Bautista para que preparara el camino, dice:


Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá
porque la boca de Jehová ha hablado. 
Is 40:5

Luego dice:
Vosotros sois mis testigos, dice Jehová,
y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, 
y entendáis que yo mismo soy
antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. 
Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve
Is 43:10-11


En el libro de Zacarías, Jehová habla en primera persona, dentro de un mismo contexto, sin hacer diferencia,  como el Padre y como el Hijo. Pero aquello que es más contundente aún, dice que Jehová se levantó de su santa morada... ¿para hacerse carne?: 

 "he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová."
(...) "se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, 
y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; 
y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti"
(...) "Calle toda carne delante de Jehová
porque él se ha levantado de su santa morada"
(Zac 2:10-11,13)

Durante el último encuentro de Jesús con sus apóstoles, Felipe le pidió que le mostrara al Padre, y Jesús le respondió de una manera estremecedora: 

¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? 
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; 
¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 
Jn 14:8-9


LO QUE DICEN LOS APÓSTOLES



en él [Jesús] habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
Col 2:9

...sabemos que el Hijo de Dios ha venido, 
y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; 
y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. 
Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna.
1 Jn 5:20

...de quienes son los patriarcas, 
y de los cuales, según la carne, vino Cristo, 
el cual es Dios sobre todas las cosas, 
bendito por los siglos. Amén.
Ro 9:5



UN PODEROSO ARGUMENTO


 "Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: 
Yo soy el primero, y yo soy el postrero
y fuera de mí no hay Dios."
Is 44:6


En el primer capítulo del primer libro de la Biblia, esto es el Génesis, y en el último capítulo del último libro de la Biblia, esto es el Apocalipsis, (debido al argumento que sigue, más sentido me hace decirlo de esta manera: en "el principio y el fin de la Biblia", o "en el primero y el último capítulo de la Biblia"), encontramos algunas claves que nos conducirán a una respuesta definitiva.

La versión original en hebreo de las primeras palabras del libro de Génesis dicen así: "Bereshít bará Elohím "álef-tav" hashamáyim veet haáretz", lo que literalmente se traduciría como: "En el principio Elohim [Dios] Alef-Tav creó los cielos y la tierra." (Gn 1:1)

Alef es la primera letra del alfabeto hebreo, y Tav es la última. Cuando se traducen estas letras del hebreo al griego en las Escrituras, lo hacen como la primera y última letra del alfabeto griego: "alfa" y "omega".

Desconozco por qué esas primeras palabras del Génesis no fueron traducidas del hebreo literalmente, pero una traducción sugerida podría haber sido: "En el principio Dios, que es el Alfa y la Omega, creó los cielos y la tierra"...

¿Qué importancia tiene el que se traduzcan literalmente esas dos letras?

En el último capítulo del Apocalipsis está la respuesta. Allí Jesucristo dice: 

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, 
para recompensar a cada uno según sea su obra.
Yo soy el Alfa y la Omega
el principio y el fin, el primero y el último."
(Ap 22:12-13)



De acuerdo a lo estudiado, y sin contradecir en ninguna de sus partes las Escrituras, puedo decir que toda la evidencia confirma que Jesucristo no sólo es el Hijo de Dios, sino también es el Padre Eterno




sábado, 29 de octubre de 2016

Los Hijos de Dios


"Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, 
les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios."
(Juan 1:12 NTV)


Es muy común oír decir que todos somos hijos de Dios, pero no es lo que leemos en la Biblia. Todos somos criaturas de Dios, pero aquel que cree en Dios el Padre, pero no en el Hijo, no puede llamarse hijo de Dios. Sólo quienes creemos que Jesús es el Ungido enviado por Jehová para redimirnos de la esclavitud de las tinieblas, y trasladarnos a Su Reino, recibimos ese derecho; y Dios nos da testimonio de que somos sus hijos al enviar Su Espíritu Santo a morar en nuestros corazones

Para ser llamado hijo de Dios es necesario nacer espiritualmente: "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios" (1 Jn 5:1). Todos somos pecadores desde el momento en que fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre, porque provenimos de simiente humana contaminada del pecado de Adán. En otras palabras, nacemos muertos a la verdadera vida. Para renacer sin pecado, debemos invocar el nombre de Jesucristo, para que nos limpie de pecado con su sangre, y nos dé nueva vida en el espíritu. Cuando rendimos nuestra vida a Jesucristo, estamos muriendo a nuestra naturaleza pecaminosa, y por fe, renaciendo como hijo de Dios.


FALSOS CRISTIANOS


Los falsos cristianos son aquellos que, creyendo ser salvos, no hacen la voluntad de Diosevidenciando así que el Espíritu Santo no ha venido a ese corazón, porque cuando el Espíritu Santo hace morada en un creyente, éste comienza a dar fruto de Santidad. Es el Apóstol Juan quien nos dice  que "En esto se revelan los hijos de Dios y los hijos del diablo: Todo aquel que no practica justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros." (1 Jn 3:10-11); "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanosEl que no ama permanece en muerte." (Jn 3:14 RVA2015).

Un verdadero cristiano no es el que nunca comete pecado, sino aquél que, cuando cae en tentación, se siente sucio, y se arrepiente. Todos los días nos equivocamos, pero no es menos cierto que, mientras más conocemos a nuestro Salvador, más poderosos somos para vencer la naturaleza pecaminosa que yace en los miembros de nuestro cuerpo, además, el pecado ya no tiene poder sobre nuestra voluntad. El apóstol Juan nos dijo que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, porque "la simiente de Dios permanece en él, y no puede seguir pecando" (1 Jn 3:9)Además, "Aquél que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca" (1 Jn 5:18).


"Porque nosotros somos templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré y andaré entre ellos.
Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 
Por lo cual,
¡Salgan de en medio de ellos, y apártense! dice el Señor.
No toquen lo impuro, y yo los recibiré,
y seré para ustedes Padre, 
y ustedes me serán hijos e hijas,
dice el Señor Todopoderoso."
(2 Co 16-18 RVA 2015)




Lecturas Recomendadas:






miércoles, 12 de octubre de 2016

El Evangelio de la Prosperidad

LA VERDAD ESPIRITUAL TRAS LA HISTORIA


Mientras avanzaba en el estudio del libro de Ezequiel, me detuve en el capítulo 13, dedicado a los profetas que no anunciaban la verdad, y decían al pueblo sólo palabras que la gente quería oír, haciendo que se desviaran del Camino de Dios; pecado por el cual el Señor los condenó. Sin dudas, esta profecía tuvo ya su cumplimiento en los falsos profetas que predicaban mentiras a los reyes de Judá, y fueron castigados cuando el Rey de Babilonia arrasó en Jerusalén, y llevó cautivos a la tierra de los caldeos a miles de israelitas. Sin embargo, no debemos quedarnos ahí. Todo lo acontecido a Israel durante su historia, encierra un mensaje espiritual para los creyentes de ayer, hoy y siempre.

¿Cuántos falsos profetas hay hoy en la televisión, o en los púlpitos de todo el mundo, que enseñan un evangelio tergiversado; que acomodan las Escrituras para que parezca que basta con decir "Creo en Jesucristo" para ser salvos, pero que no profundizan en el verdadero arrepentimiento, en el quebrantamiento del ser, ni tampoco en qué significa reconocer a Cristo como Señor? (digo "reconocer", porque se usa mucho decir "hacer a Jesús mi Señor", pero no está correcto, pues, quien lo hizo Señor de Señores fue Jehová. Jesús es Señor por la palabra Soberana de Dios).


EL EVANGELIO LIGHT


El evangelio conocido como "evangelio de la prosperidad" es una versión "light" del Evangelio de la Verdad. Toman las palabras del Apóstol Pablo, que dijo que "por fe somos salvos, no por obras", para justificar que se puede seguir llevando la misma vida. Dicen: "como la salvación es por fe, no por obras, y ya somos salvos por decir que creemos en Jesucristo, lo que hagamos o seamos de aquí en adelante no cuenta, porque Dios sabe que somos imperfectos". Sin embargo, el mensaje de Pablo es que, si dependiera de lo que nosotros hacemos solamente, y no de la gracia de Dios, nunca podríamos alcanzar la salvación. Fue por esto que, en su infinita misericordia, El Señor hizo un nuevo Pacto que dice que basta con confesar que Jesús es el Señor (es decir, que aceptamos someternos a su autoridad), y creer que Dios le resucitó, para ser salvos. Él perdona todos nuestros pecados desde ese momento hacia atrás, y un nuevo espíritu nos es dado, el cual nos reviste de poder para vencer el mal que mora en nuestra carne, y nos capacita para comenzar a hacer obras piadosas, porque lo cierto es que la fe sin obras está muerta (Stg 2:14-26)

Ese falso evangelio es lo más parecido a la nueva era. Toma pasajes de la Biblia y los acomoda para que calcen con la ley de la atracción (que tiene como base que lo que creemos, sea bueno o malo, es lo que tenemos; o lo que hablamos se convierte en realidad). Lo que más me apena, es que hay muchos cristianos que enseñan este evangelio, porque así les fue enseñado a ellos, y lo hacen con un corazón noble, pero engañado. Mientras más profundizo en las Escrituras, más me convenzo que Dios, siendo Soberano y amoroso, no nos pondría trampas como una ley de la atracción, por medio de la cual obtienes lo que crees, sea bueno o sea malo. Ése no es el Evangelio de Jesucristo.

Me atrevo a decir que el evangelio de la prosperidad es uno de los que más daño ha hecho al cristianismo, y uno de los que más apostasía ha provocado, porque muchos llegan a él poniendo sus esperanzas en tener todo, porque creen que en lo terrenal está la felicidad plena; y dicen: "Dios nos ama tanto que sólo quiere que seamos felices, y obtengamos todo lo que deseamos", y "todo", no excluye los deseos de la carne, los deseos de los ojos, o la vanagloria de la vida, es decir, cosas del mundo, que no provienen de Dios (1 Jn 2:15-17). 

En vez de poner su fe en Dios, la ponen en su propio poder mental, y tristemente, se agotan "creyendo para tener", y luchan por "no sentir temor", porque podrían obtener lo que temen, y hablan de "pensar positivo", etc. Lamentablemente, dado que no siempre logran lo que esperan, sólo consiguen frustrarse, o sienten culpa, porque si no consiguieron lo que esperaban, piensan que le fallaron a Dios porque "no creyeron positivo", o peor aún, dejan de creer en la existencia de Dios, y culpan a la Biblia de ser una ilusión solamente, siendo que lo único falso era el evangelio tergiversado que aprendieron.

La promesa bíblica es que prosperaremos en este mundo, en la medida que prospera nuestra alma

Jesús dijo, (y ésta es una verdad de la cual puedo dar testimonio personal):

"No os afanéis, pues, diciendo: 
¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
(...)Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia
y todas estas cosas os serán añadidas"
Mt 6:31, 33RVR60


EL OBJETIVO DE DIOS ES NUESTRA SANTIFICACIÓN


Tener fe es saber que Dios es Soberano y que confiamos en que Él está a cargo de todo, pues, nunca permitirá que nos suceda nada que no sea para nuestro crecimiento. Si andamos en Sus caminos seremos prosperados y grandemente bendecidos, porque sus mandatos son el plan perfecto para que no caigamos en terreno de Satanás, que anda como león rugiente buscando a quién devorar

Si nos equivocamos, o si personas de nuestro entorno eligen caminos errados, que nos pudieran arrastrar junto a ellos al desastre, Él revertirá todo para que se convierta en una bendición para nosotros sus hijos. Asimismo, si pecamos y nos arrepentimos de corazón, Él es generoso para perdonarnos, pero si el pecado trae consecuencias, las tendremos que asumir.

Y si es necesario, con el fin de que seamos fortalecidos espiritualmente, y crezcamos en fe y paciencia, el Señor permitirá que pasemos por pruebas y tribulaciones, pero no debemos asustarnos, sino enfrentar cada situación perseverando en oración, y convencidos de que, sea lo que sea, Él es soberano y sabe por qué está permitiendo que tengamos que atravesar por aquello. Su objetivo no es que suframos, sino que maduremos espiritualmente, nos fortalezcamos y logremos desarrollar los frutos de nuestra santificación.


LA CONDENA DE LOS FALSOS PROFETAS


Veamos qué dice el libro de Ezequiel, que me inspiró a escribir esta entrada, y cómo se aplica a quienes enseñan un evangelio mutilado y acomodado para atraer personas, con el único fin de conseguir ofrendas que llenen sus bolsillos (La Palabra de las Escrituras está en rojo y cursiva; mi intervención, está en negro, entre brackets): 

 ¡Ay de los profetas insensatos que andan tras su propio espíritu, y que nada han visto! (...) Ustedes no han subido a las brechas ni han levantado un muro alrededor de la casa de Israel, de modo que pueda prevalecer en la batalla en el día del SEÑOR’ [no han enseñado la correcta palabra que permita fortalecer al creyente para enfrentar la guerra espiritual]. Ellos [los profetas]  ven vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: ‘Así dice el SEÑOR’, pero el SEÑOR no los ha enviado. ¡Con todo, esperan que él confirme las palabras de ellos! (...) Por tanto, así ha dicho el SEÑOR Dios, porque han hablado vanidad y han visto mentira [Interpretan la Palabra inspirada por Dios, acomodándola para que hable de los derechos, pero no de las obligaciones del creyente]; por eso, he aquí yo estoy contra ustedes, dice el SEÑOR Dios . Mi mano estará contra los profetas que ven vanidad [se centran en los deseos de la carne y dejan en segundo plano las necesidades del espíritu], y adivinan mentira.(...) No serán inscritos en el registro de la casa de Israel ni volverán al suelo de Israel.

(...)Ustedes me han profanado entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan [se construyen imperios religiosos con las ofrendas], dando muerte a las personas que no debían morir, y dando vida a las personas que no debían vivir, mediante el mentir a mi pueblo que escucha la mentira’ [hacen que se pierdan almas sedientas de oír la Palabra, y las atraen con esta especie de ofertones de derechos de los creyentes, y omiten las partes del Evangelio que hablan del esfuerzo que debe hacer un cristiano].(...) Por cuanto en vano han causado dolor al corazón del justo, al cual yo no causé dolor [lo asustan diciendo que obtendrán lo que temen, lo cual es contrario a la promesa de Jehová que dice que el justo obtendrá lo que desea, pero el impío lo que teme Pr 10:24], y han fortalecido las manos del pecador para no apartarlo de su mal camino a fin de librar su vida [Muchos, cuyo pecado es la lujuria y ambición, son fortalecidos en su pecado al mostrarles un evangelio tergiversado que les promete obtener todo lo que desean]. (...) Yo libraré a mi pueblo de sus manos. Y sabrán que yo soy el SEÑOR’”. (Ez 13:1-23 RVA 2015)


A DIOS NADIE LO ENGAÑA



Para concluir, hay que decir que, estos falsos profetas, que se muestran piadosos ante una humanidad hambrienta de saciar su apetito espiritual, obtendrán su paga, porque aunque engañan a multitudes, no engañan al Señor. Jesús dijo: 


"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 
Muchos me dirán en aquel día: 
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, 
y en tu nombre echamos fuera demonios, 
y en tu nombre hicimos muchos milagros? 
Y entonces les declararé: 
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" 
(Mt 7:21-23 RVR60)


EL QUE TENGA OÍDOS PARA OÍR, QUE OIGA...